Contra la censura

Burlando el cerco informativo en Sonora

Queremos orden internacional de captura

Los dueños de la guardería ABC siguen sin aparecer en la página de fugitivos de la Policía Internacional, Interpol.

Queremos orden de captura internacional para los duelos de la guardería porque sabemos que desde hace semanas salieron del País!!!

PGR, Eduardo Medina Mora, ¿Qué están esperando para librar la orden?

julio 7, 2009 Posted by | Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario

Todos a la marcha

HOY Todos a la marcha.

De la Guardería ABC a la Plaza Emiliana de Zubeldía.

6:00 PM

Tu sola presencia fortalece el movimiento ciudadano, uno “no es ninguno”, pero muchos unos hace la multitud que logrará que este penoso incidente no caiga en el olvido en el que quieren sepultarlo los responsables de la tragedia.

julio 4, 2009 Posted by | Uncategorized | Deja un comentario

Escribiendo la historia

“…Estamos escribiendo la historia, para que si se repite, no sea porque nosotros nos hicimos a un lado, le digo a la muchacha que se acerca a preguntarme que si qué hago…”

-Chapo Soto

julio 3, 2009 Posted by | Uncategorized | Deja un comentario

Memorial para los niños quemados

Aquí les dejamos una invitación abierta a participar en la elaboración de un memorial para los niños muertos en la tragedia del 5 de junio.

QUIERO ROTULAR

48 nombres en un muro. Ya sé dónde, ya sé cómo y si usted se pregunta por qué le diré que porque sí, porque puedo, porque quiero que los nombres estén.

Tengo mis dos manos y las dos de una amiga para hacerlo.

¿Hay alguien más por ahí dispuesto a?

Yo pongo la pintura, usted la brocha.

Deje recado aquí con su mail y le diré dónde y cuándo trabajamos

julio 3, 2009 Posted by | Uncategorized | Deja un comentario

Fiesta y luto

EL Zancudo
(No mata, pero hace roncha)

Arturo Soto Munguía
I
Crece. La rabia crece.
La ira crece. La impotencia se desborda en la plaza Emiliana de Zubeldía, como se desborda el llanto de los que en silencio van andando, marchando, sollozando, rezando.
En Hermosillo, los únicos que siguen riendo son los candidatos a lo que sea, del partido que sea. Ríen desde los postes, desde los espectaculares, en las pantallas electrónicas, en los desplegados de prensa.
Son los únicos que ríen, porque la ciudad está llorando.
El sábado anterior preguntamos de qué se ríen. Hoy lo sabemos. Festejan el Top Ten del insulto: ignorante, arrogante, pandilla de atracadores…
Los motivos de su risa no tienen nada qué ver con los motivos de la marcha del Movimiento 5 de junio.
Su risa es ajena al dolor de los que marchan y por eso, cuando se pregunten -como alguna vez se preguntó el genocida George Bush- ¿Por qué nos odian?, pueden acudir por la respuesta a la Plaza Emiliana de Zubeldía, donde la memoria social hermosillense se está escribiendo. Ahora mismo.
II
Tamm… …Tammm… …Tamm… El Güero del Acordeón, como lo conocimos en los tiempos de la crónica urbana aderezada con percusiones, golpea el tambor.
El Colas marca el ritmo con las batacas, lento, espaciado. Fúnebres suenan los redobles. Sonoros en medio del silencio. Tristes como los ojos de los que marchan y suman miles.
El Colas quisiera hacer bailar a la gente, porque eso le sale muy bien. Pero hoy la hace llorar desde el repiqueteo con que marca el ritmo fúnebre de los tambores que marchan. Avanzan. Caminan. Suenan y se meten en los oídos como algo que no se quiere oír.
Al frente va Ximena y su sonrisa inolvidable, imperecedera. Sus ojos luminosos abren el camino y están ahí para que no se olviden, como van en la espalda de su padre, indelebles en el tatuaje aún hinchado y casi sangrante.
Va también Xiuan, montado en una tortuga feliz, como era.
Va Yeyé: “Por ti hasta la vida, te lo juro”, sentencia la madre en la pancarta que dice su nombre.
Va Andrés en el llanto contenido de su madre y de su padre, que se abrazan en la primera fila de la marcha.
Va Julián, superhéroe, ‘flaquito precioso TQM’.
Va Juan Israel, que quiere estar con sus papitos.
Van todos. Casi todos los que murieron en el incendio de la guardería ABC.
Van en imágenes. Viajan en globos rosas y azules con sus nombres que flotan sobre la camioneta que también marcha.
48 nombres que jamás debieron ser escritos con el pulso tembloroso de quien los extraña tanto.
Ni con la voz de la abuela que se quiebra con sólo articular un monosílabo. La que acompaña a los pequeños que llegaron desde Phoenix para pasar lista de presente en esa generación que aprende sus primeros pasos y sus primeras letras marchando por la justicia.
En Sonora, la corrupción mata a los niños. En Sonora, la corrupción y la impunidad matan a los niños, y por los niños que pueden ser los nuestros, por eso es que marchamos.
Marchan también las figuras colosales de los muchachos y muchachas que desde lo alto atisban con la mirada dura. Ni por asomo una sonrisa. Las quijadas van trabadas. Los ojos de acero. El corazón estrujado desde lo alto de sus zancos, desde sus alas angelicales y los rostros maquillados y callados y su boca amordazada.
‘Justicia. Asesinos a la cárcel’, dice una pancarta.
También marcha Santiaguito, que está en el cielo y está en la tierra.
En la tierra marcha al frente y en las calles de Hermosillo dice “No te olvidaremos”.
En el cielo, está mirando hacia abajo, viendo a su padre que sí lo conoce bien y por eso dice que en estos momentos Santiaguito se está asomando entre las nubes y diciéndole a sus amiguitos: “Aquel que está allá abajo es mi papá… ¡Y no se va a dejar de ningún pendejo!”.
III
Puntuales, salen a las seis y poco. Es sábado y el cielo está encapotado. Triste. Por eso en la calle, los hombres se quitan el sombrero y bajan la mirada. Por eso las mujeres abrazan a sus novios y esposos. Por eso las madres estrujan a sus pequeños contra su pecho con la compulsión de la madre que no quiere que le quiten a su retoño.
Por eso hay mucha gente en las banquetas del bulevar Luis Encinas, saludando la marcha, resistiendo el llanto, aguantando las ganas de gritar y mentar madres y decir ‘estamos con ustedes porque mañana podemos ser nosotros’.
La marcha va, como diría Víctor Jara, con el alma llena de banderas.
También de lonas, mantas y pancartas que desde un silencio que aturde dicen: “Yo soy culpable por confiar mi hijo a corruptos”. “IMSS: No protejas impunes”. “No olvidemos”. “Cómo vivir sin ti, preciosa”. “Nada ni nadie por encima de la ley”, dicen, como doloroso sarcasmo; como un llanto que se ríe.
Como una mentada de madre que se agolpa en el pecho y amenaza con romper el aire.
Tummmm… …Tummmm… Tummmm…. … Suenan los tambores, fúnebremente acompasados.
Truena el cielo cuando llegan a la calle Matamoros para entrar al centro de la ciudad. Son miles y miles que en silencio marchan.
Pero el silencio pesa. Inflama. Se agiganta y parece que algo va a estallar en cualquier momento.
Mucha gente deja la banqueta y se suma a la marcha. No están solos, dicen, y se suman.
Y avanzan. En silencio avanzan. Con el corazón encogido, con los ojos de agua, con la boca seca, con el grito que se les hace un nudo en la garganta, avanzan.
Con su silencio dicen: ‘Justicia’.
Dicen ‘Amor’. Dicen, con su silencio de miles: ‘No están solos’.
IV
6:30. Sábado.
Tarde gris del Hermosillo lastimado.
Matamoros y Colosio, esquina donde esperan cientos de personas que al incorporarse a la marcha son una sola, recuperando para las calles el carácter de espacio púbico. El único donde se escribe la historia.
Algo tiene esta marcha que la vuelve poderosa. No son los diez, once, doce o no sé cuántos miles que caminan. No es eso.
Quizás sea la implacable, la devastadora ternura de Joselin Valentina, que está sentada en los peldaños de una escalera, con el cabello recogido en dos colitas que nacen como diminutas palmeras tropicales.
Quizá sea la mirada feliz e inocente que doblega al más macho o la sonrisa que jamás se volverá a ver, a menos que sea la que sus familiares sostienen en una lona donde también se lee: Nació 08-05-07 – Murió 05-06-09.
Con esa imagen, se incorporan, también, y con el rostro divertido y tierno de Joselin vuelven más poderosa la marcha, que en silencio avanza y en silencio suma y en silencio le mienta la madre a los asesinos.
Porque, ¿se han fijado? Los padres, cuando aluden a sus hijos no dicen ‘se murió’. Dicen: “me lo mataron”.
Otros que marchan son los periodistas. Van ahí también, en silencio con sus cámaras, micrófonos, libretas, teléfonos, con todo lo que les permita documentar y ser parte de esta jornada que hace historia en Hermosillo.
Es el despertar de una sociedad civil que llenó la plaza y tomó la calle por su cuenta. Los periodistas van, también, estremecidos en el redoble fúnebre de los tambores y el silencio angustiante de los miles que caminan con los ojos llenos de agua y las mandíbulas apretadas.
Por cuarta vez, Radio Bemba transmite en vivo, urbi et orbi. Desde la calle para todo el mundo reproduce el ruido de los pasos, la voz del silencio que en ocasiones, como es el caso, nos dice a todos: ‘No están solos’.
La calle Serdán es un río ruidoso y por lo tanto, algo lleva.
Ahí, otro muerto memorable se aparece. Mario Benedetti dice, desde una manta: “Hay odios que ennoblecen”. Y con ello les responde a los que desde la impunidad refrigerada de su oficina, se les hace fácil decretar que el dolor no se convierta en odio.
Hay odios que ennoblecen, canta, recita, musita, llora Benedetti desde el horror de la dictadura que le tocó vivir para que otros no lo viviéramos.
Y ennoblecidos, los padres y familiares de los niños muertos y de los que viviendo mueren en los hospitales para quemados, van, avanzan, con el alma adolorida y valiente para decir como dijo Roberto Zavala, “no nos vamos a dejar de ningún pendejo”.
V
Son Horas de Junio y la poesía aparece en yaqui y en todos los idiomas y dialectos. Hay un encuentro de escritores en Hermosillo y algunos dejaron el auditorio para sumarse al silencio que ensordece.
Caminan también, abajo y arriba de la tierra, dejando que sus musas caigan de rodillas al paso de tanta gente tan silenciosa y tan poderosa.
Hay 48 flechas aztecas clavadas en el corazón de los poderosos.
Al tomar el bulevar Encinas, para ir a Palacio de Gobierno, Laura Fernanda no aguantó. Se durmió con sus tan poquitos dos años de vida. Su papá tiene una cola en el cabello y la abanica en la carreola, mientras camina, con otros miles detrás de ellos, que como ellos, no saben que hay miles delante de ellos.
VI
La marcha avanza silenciosa y poderosa. Va acumulando el sentimiento. Los sentimientos que se mezclan sobre la calle, al lado del frío edificio de gobierno sin gobernante, porque dicen, cada vez que hay una marcha por los niños muertos, se va a Obregón, su ciudad natal.
“Ya son 48, ¿vas a esperar por más, hijo de la chingada?”, dice una pancarta, cuando pasa por las puertas de Palacio.
En Palacio hay dolientes de otros niños muertos. Víctor Abdiel es uno de ellos, víctima de la negligencia médica en el Hospital Chávez. “Es necesario hacer un alto. El gobierno no hace caso a las marchas silenciosas”, gritan sus padres.
La marcha se detiene. El silencio se rompe. “¡Justicia! ¡Justicia!, comienzan a corear todos. ¡Que renuncie! ¡Que renuncie!, vuelve a sonar la proclama en la sede del gobierno del estado de Sonora.
“Aquí está uno más del sexenio de Bours”, grita otro padre, que exhibe las crudas fotografías de su hijo descuartizado en un hospital.
“Son chingaderas”, grita. Y se queja de que algunos conductores de Telemax, la televisora gubernamental, los ha llamado ‘buitres’ por denunciar las negligencias médicas que les arrebataron a sus hijos.
Hay un momento de confusión. Un instante en que el silencio se rompe en Palacio de Gobierno y miles de voces se estremecen en un grito: “¡Que renuncie-que renuncie!”.
VII
A las 7:26, la marcha toma de nuevo el Luis Encinas rumbo a la Plaza Emiliana de Zubeldía.
Ahí va don Miguel Acedo, con un lazo negro en el brazo, sobre el bíceps flaco bajo su camisa blanca y sus 74 años. Es de los organizadores de la marcha y ha mantenido el paso como el mejor.
-Tiene buena condición, le digo.
-Qué madre, ya me he aventado cuatro, me responde. Y las que faltan, agrega con una sonrisa.
El río de gente se desborda rumbo a la plaza. Los carriles en un solo sentido son insuficientes, así que se abren y la gente toma toda la calle. Y avanza.
Nunca, antes, los hermosillenses tomaron los ocho carriles que unos toman como parámetros de progreso, y otros toman como el espacio público para decir que el progreso no debe ser a costa de la vida de sus hijos.
VIII
Laura Fernanda ya despertó. Se bajó de la carreola y camina de la mano de su padre.
Si a las seis de la tarde la Emiliana de Zubeldía era pequeña, a las ocho de la noche estaba reventando de gente. Ahí se rompe el silencio.
Cristina García es su nombre, pero es igual al nombre de muchos más que ahora lloran a sus hijos.
Ella es madre de una bebé que no murió en el incendio, pero la niña carga con las complicaciones de quien estuvo a punto de morir entre los gases tóxicos del material prohibido que se quemó en la guardería.
Estamos escribiendo la historia, para que si se repite, no sea porque nosotros nos hicimos a un lado, le digo a la muchacha que se acerca a preguntarme que si qué hago.
Le digo que no me mire a mí. Que mire allá, donde una madre carga con el peso de explicarle a su niña cada día, que debe separarse de ella, porque tiene que irse a trabajar.
IX
La plaza está oscura. Huele a cera quemada. Huele a lo que no quiero oler pero estoy ahí, junto a miles que aquí están, para decir algo. Para romper el silencio.
Las palabras de la madre calan hondo, porque le habla a miles de personas como si le hablara a su pequeña, sobreviviente del incendio, pero que difícilmente sobrevivirá el olvido:
“Perdón, mi amor, porque yo te prometí que nadie te lastimaría y te fallé. Perdóname mi amor”.
“Si ustedes nos dejan solos, ¿con qué voz vamos a pedir justicia?”, pregunta desde el templete Cristina García, la madre de la niña que aún se ahoga, quién sabe si recordando el humo.
Y la plaza tiembla con un grito: “¡No están solos! ¡No están solos!”.
La plaza está oscura, porque el alumbrado público se cortó esa noche, pero no hace falta. Más oscuros están los corazones de otros.
¿De cuáles otros?, surge la pregunta. Y una pancarta responde: “Niños ABC, en el corazón de unos, en la conciencia de otros”.
X
“Ustedes conocían a Ximena”, dice Raúl Álvarez, su padre, “porque durante todo este tiempo estuvimos pidiendo un milagro. Ella duró dos semanas con muerte cerebral y luchó contra la muerte. Ella nos enseñó sobre la lucha”.
Ximena fue la muerte 48 del incendio en la guardería ABC. Para la estadística oficial ella es una muerta más. Para su padre es el amor que llevará tatuado en la espalda, toda la vida.
Roberto Zavala está tranquilo. Su voz serena. Habla de Santiaguito, su hijo. De sus encantos y sus travesuras y la luminosidad que inundaba su casa cuando manejaba en reversa el Tonka corriendo de un lado a otro.
Porque le gustaba correr, al Santiaguito, de un lado a otro de la casa.
Se los presento, dice: a los policías que impidieron el rescate de más niños. A los bomberos que llegaron tarde. A los que firmaron permisos para que operara la guardería. A los dueños de la guardería, que recibían dos mil quinientos pesos al mes. Se los presento al gobernador y a la PGR; al juez que liberó a los detenidos con una fianza pagada con el fondo creado por el gobierno estatal para las víctimas.
Se los presento. Y ya que lo conocen les pregunto: ¿Ustedes creen que somos unos pendejos? Si esto queda impune, entonces sí seremos unos pendejos, gritó, en medio de la plaza.
Y aprovechando que Benedetti andaba por ahí, casi lo cita cuando dijo que entre el gobernador y él hay algo personal. Le recordó a Bours que en una entrevista al diario Milenio, el gobernador declaró que algunas personas se le habían acercado para manipularlo.
No señor. Las únicas personas que se han acercado para eso, son las que usted mandó. Las que le dijeron que en el cielo, Santiago estaba triste porque yo estaba enojado.
Pero ustedes no conocen a Santiago. Yo sí. Y yo sé que en el cielo, Santiago está viendo para abajo y diciéndole a sus amigos: “Aquel pinche loco que está allá es mi papá. Y no se va a dejar de ningún pendejo”.
Los testimonios siguen. El silencio de la marcha se acabó. La voz de los padres inunda la plaza con un reclamo de justicia y muchas ganas de documentar la historia de una tragedia que se pudo evitar, pero la mezquindad y la ambición de los gobiernos no quisieron, porque pudo más la ambición de los gobernantes.
Alí Primera resucita desde algún lugar bajo la tierra venezolana, y canta, como siempre ha cantado, como seguirá cantando mientras sigan muriendo niños inocentes, víctimas de la mezquindad, la ambición y el blindaje que dan las cuentas bancarias millonarias.
Alí Primera canta, pre moderno y arcaico. Desfasado. No cabe en el Hermosillo, en el Sonora de progreso, desarrollo, modernidad y marketing.
Pero canta en el corazón de una sociedad herida que no sabe mucho de eso. Que no discute ideologías ni partidos.
Canta en el corazón de los padres a los que les han matado a sus hijos y eso, no conoce linderos.
En la plaza, en la voz de un poeta colombiano que vino a las horas de junio en Hermosillo, Alí Primera canta: ‘no basta rezar/hacen falta muchas cosas para conseguir la paz…’.
Canta Pancho Jaime, también, pero dice que no se puede cantar con un nudo en la garganta.
Cae la noche en la plaza. Jornada intensa y dolorosa. Convocatoria a volver a estar, como estaremos, el próximo sábado, sin falta.
Por los niños que murieron. Por los que no han muerto. Por los que merecen vivir, ahí estaremos.

julio 3, 2009 Posted by | Uncategorized | Deja un comentario

Quieren observadores de la ONU en investigación de la Suprema Corte

Por Juan Arvizu Arrioja y Andrea Merlos

Una investigación de la tragedia de la guardería de Hermosillo, por parte de la Suprema Corte de Justicia (SCJN), debiera contar con la observación del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, a fin de que no queden dudas de las causas del incendio que ha cobrado 48 vidas de bebés y niños, señaló el PAN en la Cámara de Diputados.
Cuanto más altas y distantes de la tragedia sean las instancias que lleven a cabo las investigaciones, los sonorenses estarán más seguros de que sean señalados los responsables sin excepciones, dijo el diputado Luis Fernando Rodríguez Ahumada (PAN), quien representa al 5o Distrito electoral federal, donde ocurrió el incendio el pasado 5 de junio.
El legislador Rodríguez Ahumada señaló que la actuación de la Suprema Corte podría ayudar mucho a “desintoxicar” a la sociedad de Sonora, de duelo por los fallecimientos de los bebés y los niños de la guardería ABC y por los que siguen lesionados.
Agregó que, desde luego, la presencia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, ayudaría a que al cerrarse las averiguaciones, deslindarse responsabilidades y señalarse los delitos y quienes presuntamente los cometieron, “en Sonora quedemos conformes”.
Luis Fernando Rodríguez Ahumada se había sumado a las voces que exigían que el gobierno estatal quedara al margen de las pesquisas de la tragedia, toda vez que era parte del universo de posibles responsables.
Al momento, la Procuraduría General de la República (PGR) lleva a cabo la investigación y con ello retiró de las averiguaciones al gobierno estatal, en tanto que el presidente Felipe Calderón ha señalado que se aplicará la justicia hasta las ultimas consecuencias, sin distingo de posición o parentesco.
Sin embargo, comentó el diputado panista, además del dolor natural por el fallecimiento de los bebés y los niños, quedaron al descubierto problemas de tráfico de influencias, de errores administrativos que, por decir lo menos, “molestaron a los ciudadanos”.
En ese sentido, se tiene que recomponer una gama de problemas, en una escala en la que el primer asunto es impartir justicia por las 48 víctimas mortales y por los lesionados.
Para este sábado, se ha convocado a una marcha civil “contra la impunidad”, y en solidaridad con los familiares de las víctimas del incendio de la guardería de Hermosillo.
Una de las exigencias es de “cárcel para los culpables e inhabilitación vitalicia para los funcionarios responsables del incendio de la guardería ABC”.
La marcha “por nuestros niños y niñas; contra la impunidad”, se llevará a cabo el sábado 4 de julio y partirá de la sede del IMSS en la Ciudad de México, en Paseo de la Reforma, y se dirigirá a la representación de Sonora en la colonia Polanco.
Se ha solicitado a los participantes, si les es posible, vestir ropa clara y un listón de duelo en el antebrazo izquierdo, aportar veladoras y objetos de niños pequeños.

julio 1, 2009 Posted by | Uncategorized | , , , , , , , , | Deja un comentario

Se pronuncia congreso federal por que la Suprema Corte investigue

Por Jorge Ramos y Ricardo Gómez

La Comisión Permanente del Congreso de la Unión aprobó un pronunciamiento en el que solicitan que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) indague el caso de la guardería ABC, que ya dejó un saldo de 48 niños muertos.

Los legisladores señalan que esto tiene como base el segundo párrafo del artículo 97 de la Constitución.

En ese artículo se señala que la SCJN puede averiguar algún hecho o hecho que constituyan una grave violación de alguna garantía individual, y para ello podrá nombrar alguno o algunos de sus miembros, juez de distrito o magistrado de circuito.

El pronunciamiento es en apoyo a la petición que hicieron ayer padres de familia a la Corte “por no confiar en las acciones de las autoridades federales ni estatales”.

Por ello la Comisión Permanente “solicita a la SCJN que inicie una investigación respecto a las violaciones evidentes de las garantías individuales de todas las personas afectadas por el siniestro, incluyendo los 48 niños que fallecieron y los 17 que aún están hospitalizados”.

Lo anterior “en virtud de que casi se cumple un mes de la tragedia y aún no tenemos resultados contundentes”.

julio 1, 2009 Posted by | Uncategorized | , , , , , , , , | Deja un comentario

Bours pierde la razón

Por Ricardo Alemán

Cuando un político o gobernante pierde la cabeza, los territorios de la política y el poder suelen transformarse en tierra fértil para el disparate. Ese parece ser el caso de Eduardo Bours,

Eduardo Bours

Eduardo Bours

gobernador de Sonora, quien desesperado porque en sólo 25 días perdió el proyecto político de su vida —el de ser presidente—, también parece haber extraviado los sentidos de responsabilidad, ética y de gobierno. ¿Qué es, si no una muestra contundente de extravío, que Bours proponga indemnizar a los familiares de los niños muertos en la guardería ABC —con casi un millón 500 mil pesos—, a cambio de que los deudos firmen en exclusiva para su gobierno la facultad de demandar al IMSS y al gobierno federal por la tragedia? ¿Qué significa esa monstruosidad a la que llegó el gobernador Bours —que, en medio del dolor de los deudos, pretender comprar los derechos de venganza personal contra el IMSS y de protección a sus parientes—, quien acaso alterado por su tragedia política personalísima se aleja de principios básicos de justicia, gobierno y Estado?

Desde su investidura de gobernador —caricatura de gobierno—, nos enseña que lo suyo no es la ley ni menos la justicia; que no es estadista y que está lejos del ejercicio ético del poder. “Todo tiene precio”, parece decir el bárbaro de Sonora. Por eso pone en la mesa un millón y medio de pesos para cada uno de los deudos —en eso tasa la vida de los niños—, a cambio de que le entreguen los derechos de ejecutar su venganza personal. Parece que asistimos al regreso de los gobiernos carroñeros.

julio 1, 2009 Posted by | Uncategorized | , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Miradas en duelo. Los inocentes de Hermosillo.

Por Diego Osornio.

HERMOSILLO- Las fotografías nos hacen recordar lo fácilmente olvidable. Al ver los rostros de estos niños pensaba en quienes los retrataron: sus padres y madres, tíos y primos que al usar la

Jesús Antonio (+)

Jesús Antonio (+)

cámara intentaron convertir en eterno el instante junto a ellos.

Las imágenes de estos niños borrados por un incendio sin responsables hasta el momento fueron recopiladas con la ayuda del periódico Express (Expreso, nota de CONTRALACENSURA) y del grupo Ángeles en Espera.

El padre de uno de los niños, cuando me dio en la mano la foto de su pequeño, me dijo, mirándome a los ojos: “Se la doy pero para que el Presidente y el gobernador, y todos los que se pelean por política y no por justicia, se acuerden de que lo que hay aquí son niños muertos, no cualquier cosa, niños muertos…” Ver la galería completa

julio 1, 2009 Posted by | Uncategorized | , , , , , | 2 comentarios

Lo de Hermosillo le pasó a todo el país: Carlos Monsiváis

Durante un reciente homenaje del que fue objeto en esta ciudad, el maestro Carlos Monsiváis se refirió a la tragedia de la guardería ABC.

A continuación la versión estenográfica de su comentario:

“…Bueno, no sé si me admiten como fuereño un comentario sobre los acontecimientos de Hermosillo, si me aplican el 33 no tendré inconveniente  en autocensurarme, pero creo que lo que ha

Carlos Monsiváis

Carlos Monsiváis

pasado con la guardería de Hermosillo es una de las cosas más graves que se registran: grave por la muerte de estos 48 niños, grave por la idea de las autoridades que basta con el juego de arrojar las responsabilidades a otro para  resolver el problema, grave por todo lo que está detrás de este fraude de las subrogaciones, grave por la absoluta insensibilidad moral que han mostrado -y ahí no distingo porque se han esforzado por competir al respecto-, y grave porque piensan todavía que el tiempo corre a su favor y que la gente de Hermosillo, a la que no creo que le otorguen en rango de comunidad, se va a olvidar, que es cosa de propiciar la amnesia que todo lo subsana o lo volatiliza.

Creo que están equivocados, porque lo de Hermosillo no le pasó a Hermosillo, le pasó al país entero.

Durante días en México (DF) sólo de eso se hablaba y se sigue hablando, no fue un hecho para nada fugaz, todas las conversaciones en las que he participado o que he oído, artículos, intervenciones, insisten en que la responsabilidad ética es lo que no ha estado en cuestión. Ha estado en cuestión el disparate administrativo, las primeras declaraciones del director del IMSS de que no había sucedido nada, luego la exculpación eterna en el papel de anticipo del juicio final de que aún, que no hay responsables, luego la marcha atrás, luego decir que algunos pueden ser responsables, luego responsabilizar a unos cuantos, luego evadir el hecho de la gran responsabilidad que es la operación fraudulenta de las subrogaciones, todo esto no puede olvidarse, y no puede olvidarse primero por los 48 niños, y segundo porque lo que está en juego es si vamos a ser un país subrogado, punto.

Se lleva ese camino y creo que a eso nos estamos negando todos. Y yo estoy seguro que para, y digo esto, no me toca decirlo, pero lo digo en voz baja para que no se note mi aliento sermonero, lo que no puede ser es que en Hermosillo la comunidad que se ha ido formando renuncie a serlo con el ejercicio del olvido. Eso de ninguna manera es posible.”

junio 29, 2009 Posted by | Uncategorized | , , , , | Deja un comentario