Contra la censura

Burlando el cerco informativo en Sonora

¡Amparan a dueños!

Por Ulises Gutiérrez

El juez primero de distrito en Hermosillo, Raúl Martínez Martínez, concedió una suspensión provisional  a Marcia Matilde Altagracia Gómez del Campo Tonella y Gildardo Francisco Urquidez, dos de los 5 principales socios de la bodega-guardería ABC, en donde tras el incendio del pasado 5 de junio murieron 48 niños y decenas más resultaron con diversos grados de lesiones. La suspensión provisional, se dio en base al proceso que se realiza por el juicio de amparo 697/2009, mismo que tendrá una audiencia de desahogo de pruebas el próximo 21 de julio, a la que podrían asistir sólo los abogados de Gómez del Campo Tonella.

Asimismo, el juez Martínez Martínez dio entrada a los documentos de solicitud de juicio de amparo interpuesta por Alfonso Cristóbal Escalante Hoeffer y Antonio Salido Suárez, otro de los socios de la guardería ABC y ex funcionario de la administración que encabeza el gobernador Eduardo Bours Castelo.

Anuncios

julio 13, 2009 Posted by | Correo electrónico & Internet | , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Micrositio

Micrositio interesante:

http://www.exonline.com.mx/exparallevar/especiales/guarderiaABC/

julio 10, 2009 Posted by | Correo electrónico & Internet | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

El día más importante

El Zancudo.
No mata pero hace roncha.

El Zancudo

El Zancudo

Por Arturo Soto Munguía

“Si ustedes nos dejan solos, ¿con qué voz vamos a pedir justicia?”
Cristina García, madre de Bryan Alexander, una de las 48 cruces del 5 de junio.

La de mañana sábado, es la marcha más importante de las seis a las que han convocado los padres de los niños muertos en el incendio de la guardería ABC, en Hermosillo.
Desde el 5 de junio, la sociedad hermosillense abrazó el duelo de las familias lastimadas, lo hizo suyo y lo reiteró en millones de pasos silenciosos que de tan callados, han vuelto hacia sí los ojos de todo el mundo.
Y en todos los idiomas han hecho suya esa palabra tan sencilla: “Justicia”.
El Movimiento 5 de Junio está construyendo una historia ejemplar, como sólo podría ser ejemplar la hazaña de impedir que la muerte de 48 niños quede impune.
Ha congregado en torno suyo a una impresionante diversidad hermosillense, que salió a las calles a probar lo que está dispuesta a hacer cuando se meten con sus hijos.

II
La gente salió a sentirse mayoría. A sentirse poderosa, como sólo pueden ser una madre, un padre cuando le arrebatan a sus hijos.
La gente no salió a contar los votos ni a calcular el número de plurinominales, sino a exigir justicia.
¿Influyó en el ánimo de los electores? Sí, pero eso es la consecuencia natural de un ejercicio de gobierno inadecuado, para no decir corrupto.
Luego entonces, comenzó a influir desde el momento en que aparecieron los deslindes y las acusaciones entre la clase política, cuando aún no se disipaba el humo del incendio.
Y después de un mes en que no se resolvió nada, en que se escamoteó la información a pesar de todos los ISO 9000 a la transparencia, y en que la disputa electoral se montó en la tragedia, se sucedieron cuatro marchas, cada una más grande, más poderosa.
Hasta que llegó la quinta, la del cuatro de julio, un día antes de las elecciones.
Esa marcha convocó por lo menos a 20 mil asistentes y su silencio estremeció a todo el mundo con su estruendo desde la plaza pública, para gritar: ¡Aquí estamos, no nos cansamos, no nos rendimos!
Y entonces todos voltearon a ver. Y todos comenzaron a verse entre sí y a preguntarse si valdría la pena una tarde diferente, para decirle a los hijos que si el fuego los hubiese tocado, también estarían en la calle y en donde hubiera que estar, para exigir justicia.
Y esa convocatoria hizo que decenas de miles tomaran la ciudad y marcharan, solidarios y atentos, respetuosos e indignados, preguntándose mil cosas.
Escuchando el llanto de la madre, los sollozos de la abuela, el grito desgarrado y desgarrador del padre, estuvieron ahí, solidarios, haciéndose uno con todos.
Eso volvió poderoso este movimiento.

III
Después del rumbo que ha tomado el tristísimo proceso electoral, la sociedad hermosillense que asistió a las marchas anteriores debe saber que si la de mañana se debilita, estaría dándole la razón a quienes sostienen que los motivos de la marcha eran otros.
Creo que no es así, por una razón sencilla:
La campaña electoral jamás levantó suficientes simpatías. Los candidatos tuvieron que montarse en los hombros del grupo, el cantante de moda, para enviarle a la gente a través de las pantallas y en los diarios, el mensaje de que sus simpatizantes eran muchos.
Una campaña tan hueca, tan plana, tan bizarra al mismo tiempo, jamás convocó el interés mayoritario, como lo prueba hoy el índice de abstencionismo, el mayor que se haya registrado en la historia contemporánea del estado.
Más de la mitad de los sonorenses en edad de votar, prefirieron ignorar el proceso de sucesión gubernamental 2009. Muchos lo despreciaron.
De la ‘minoría’ que sí fue a votar, la ‘mayoría’ no lo hubiera hecho si no es porque les fueron a cobrar el piso de cemento, las despensas, las prótesis, los lentes o las láminas negras.
O las galvanizadas, que resultan tan frescas en el techo de sus casitas, ahora que la sensación térmica ha alcanzado los 51 grados centígrados.
O porque los llevaron y trajeron en taxi. O porque de plano les tiraron con una feria, tan poquita, que hasta sobra para comprar todas las promesas envueltas en ese billete.
Así, cualquiera voltea atrás y ve tan cavernaria la realidad electoral, que toma la decisión de no ser parte de ella, ignorando una costosa, tardía y probadamente ineficaz campaña de promoción al voto, (no a la cultura democrática), lanzada a fuego graneado durante los días previos a los comicios.

IV
La multitud que se reunió el pasado 4 de julio en la plaza Emiliana de Zubeldía, la que marchó desde la ciertamente aberrante guardería ABC; la que vio sumarse a miles en el camino, no lo hizo atendiendo un llamado de los dirigentes partidistas o de sus candidatos.
Que no se la jalen tanto.
Sus campañas no convocaron el interés ciudadano. No encontraron la forma de hacerlo porque su oferta política más evidente es la reyerta a chingadazos.
Y esa no es prioridad en la agenda ciudadana de estos días, en Hermosillo.
Aquí, ahora, la gente que está en la calle por su propio pie y con sus mismas exigencias, está pidiendo otra cosa.
Las demandas son muy concretas, justas y legítimas.
Están contenidas en el Manifiesto a la Nación que presentaron los padres de familia durante la quinta marcha el pasado 4 de julio.
1.- Justicia ejemplar, completa e imparcial a través de procesos transparentes a todos los culpables del asesinato y de las lesiones a nuestros niños y niñas.
2.- Reparación del daño moral a través del pago de indemnizaciones de acuerdo a la enorme magnitud de la pérdida, sin condicionamiento alguno ni cesión de los derechos.
3.- Atención médica especializada de la más alta calidad y de por vida para todos los niños y niñas convalecientes y a sus familiares, a cargo del Estado y sus instituciones.
4.- Cancelación inmediata de todos los contratos de subrogación de todas las guarderías del IMSS en manos de particulares.
5.- Sustitución total del modelo neoliberal de salud y seguridad social, que es la causa primigenia de esta desgracia, por uno nuevo que ponga por delante las necesidades del pueblo.
6.- Demolición de las aberrantes instalaciones del sitio de la tragedia, la construcción de un hospital y la elevación de un monumento en memoria de los niños y niñas asesinados y heridos.

V
Demandas contundentes, como una vida cotidiana destrozada. Simples, como la certeza de que en eso de la corrupción y la impunidad, el gobierno es una mona vestida de seda y luego entonces, mona se queda.
El motivo de la marcha de este sábado no es el recuento de los votos.
Los motivos de la marcha son otros y lo siguen siendo.
Por eso hay que asistir este sábado, para demostrar que el gozo de saberse mayoría no tiene que ver con el reparto de plurinominales, sino con la exigencia de justicia para esas familias hermosillenses, que pudieron ser cualquier familia.
Para que no nos confundan.

julio 10, 2009 Posted by | Crónicas | , , , , , , , , , | Deja un comentario

Ficha roja, sólo para localizar a dueños.

MALO.

Aun cuando la PGR dice que expidió una orden tipo Ficha Roja en la interpol “para la captura y detención” de los dueños de la guardería, la realidad es que en la página de la Interpol (www.interpol.int) dice que este tipo de fichas es SÓLO PARA LA LOCALIZACIÓN DE LA PERSONA, TALVEZ SU DETENICIÓN, PERO APENAS EN MIRAS DE UNA POSIBLE EXTRADICIÓN.

Es decir, lo que hizo la PGR es apenas pedir la ayuda internacional para localizar a los dueños de la guardería. Si los encuentran no es seguro que los traigan a rendir cuentas. Malo, malo.

Cito textual:

An Interpol Red Notice is not an international arrest warrant. (negritas de CONTRALACENSURA)

These Interpol ‘Red Notices’ represent only a tiny fraction of the number of red notices issued by Interpol.

The persons concerned are wanted by national jurisdictions (or the International Criminal Tribunals, where appropriate) and Interpol’s role is to assist the national police forces in identifying or locating those persons with a view to their arrest and extradition.

These red notices allow the warrant to be circulated worldwide with the request that the wanted person be arrested with a view to extradition.

A distinction is drawn between two types of red notice: the first type is based on an arrest warrant and is issued for a person wanted for prosecution; the second type is based on a court decision for a person wanted to serve a sentence.

julio 7, 2009 Posted by | Reflexiones | , , , , , , , , | Deja un comentario

Buscan a responsables de tragedia en guardería ABC en 178 países

Después de la presión ejercida por CONTRALACENSURA (jajaja) la PGR giró por fin la orden de captura internacional…

Interpol

Interpol

Por Luis Alberto Medina

La Procuraduría General de la República, a través de la Policía Federal Ministerial (PFM) solicitó a Interpol México buscar en 178 países a los implicados en el incendio de la Guardería ABC en Hermosillo.

En un comunicado de prensa, la PGR informó que requirió a la Interpol en el País emitir la difusión internacional de búsqueda denominada “ficha roja”.

“Para la captura y detención, en cualquiera de los 178 países miembros de la Organización Internacional de la Policía Criminal, de las personas implicadas en el incendio de la Guardería ABC en Hermosillo, Sonora.

“Para que respondan por su probable responsabilidad en la comisión de los delitos de homicidio culposo, lesiones culposas y ejercicio indebido del servicio público”, indica el boletín.

julio 7, 2009 Posted by | Correo electrónico & Internet | , , , , , , | Deja un comentario

Queremos orden internacional de captura

Los dueños de la guardería ABC siguen sin aparecer en la página de fugitivos de la Policía Internacional, Interpol.

Queremos orden de captura internacional para los duelos de la guardería porque sabemos que desde hace semanas salieron del País!!!

PGR, Eduardo Medina Mora, ¿Qué están esperando para librar la orden?

julio 7, 2009 Posted by | Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario

Dream Team legal para dueños de la guardería ABC

Por Alfredo Méndez

¿Y los dueños, gobernador?

¿Y los dueños, gobernador?

El despacho jurídico y notarial que encabeza el doctor en derecho, Jorge Pesqueira Leal, coordinador del posgrado de la materia en la Universidad de Sonora, asumió la defensa de los propietarios de la guardería ABC de Hermosillo, en la cual ocurrió un incendio el pasado 5 de junio que dejó un saldo de 48 niños muertos, informaron ayer fuentes del gobierno federal.

Pesqueira, influyente abogado de la entidad que en 2004 presidió la Comisión de Seguridad Pública del Congreso sonorense –agrupación de reconocidos abogados que fue creada para elaborar, aplicar y evaluar los exámenes de oposición para ocupar las plazas vacantes de agentes del Ministerio Público en la entidad–, ha sido profesor de varios jueces penales, notarios, fiscales y ex procuradores locales.

En tanto, otro abogado de ese despacho informó ayer a La Jornada que los inculpados, entre ellos Marcia Matilde Altagracia Gómez del Campo –prima de Margarita Zavala, esposa del presidente Felipe Calderón–, se encuentran ocultos en algún lugar del extranjero.

Indicó, que los ahora prófugos regresaran a Hermosillo para presentarse ante el juez federal que ordenó su aprehensión una vez que cuenten con un amparo.

El pasado sábado, la PGR informó que el juzgado primero de distrito en materia de procesos penales federales libró una orden de aprehensión en contra de nueve personas acusadas de 48 homicidios culposos.

Aunque la dependencia federal no proporcionó los nombres, fuentes consultadas por este diario revelaron que las órdenes de captura se libraron en contra de Gildardo Urquides Serrano, ex tesorero del PRI estatal; Sandra Lucía Téllez Nieves, su esposa; María Fernanda Camou Guillot, Marcia Matilde Altagracia Gómez del Campo y su esposo, Antonio Salido, ex director administrativo de la Secretaría de Infra- estructura y Desarrollo Urbano.

La lista incluye a Arturo Leyva Lizárraga, ex delegado del IMSS en Sonora; Marcelo Meouchi, ex apoderado legal de los socios de la guardería; José Manuel Matiella Urquides, actual apoderado legal, y Norma Cecilia Mendoza Bermúdez de Matiella, arrendadora del predio donde se encontraba la guardería.

julio 7, 2009 Posted by | Correo electrónico & Internet | , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

¿Hasta las últimas consecuencias?

Por Mayté Noriega

Ha pasado un mes del incendio en la guardería ABC de Hermosillo. Y no fue sino hasta hace un par de días cuando el procurador general de la República, Eduardo Medina Mora, anunció que se girarían nueve órdenes de aprehensión más contra algunos de los dueños y socios de la guardería, dos de sus apoderados legales y el ex delegado estatal del Instituto Mexicano del Seguro Social.

No ha habido autoridad alguna que se haya puesto a pensar en el sufrimiento de los padres de los niños muertos, 48 hasta hoy, ni en el de los niños que, en diferentes hospitales, luchan por su vida en medio del dolor. Un dolor que no pueden imaginar los que vociferan y pronuncian discursos para salvar el pellejo. Un dolor que lastima a los padres de los niños quemados porque nada pueden hacer para eliminar el que sus hijos sienten. Además de eso, a quién le importa la culpa de las madres por haber dejado en esa guardería a sus hijos, por una necesidad imperiosa que es la de trabajar en un país en el que la crisis se ceba sobre los más débiles y vulnerables, las mujeres y los niños.

Ninguna de las autoridades que ha visto transcurrir este mes acusando a otros y tratando de evadir su responsabilidad puede imaginar la tortura de tener a un hijo hospitalizado. Servicios ineficientes, falta de equipo, de instrumental y de medicamentos. Médicos cansados, con prisa, enfermeras indiferentes, prepotentes, poco solidarias, horarios rígidos, trato inhumano y tantas cosas más que se podrían enumerar porque para nadie es un misterio que los servicios de salud en México son una pesadilla.

La situación de los padres de los niños que fueron trasladados a los hospitales Shriners en Sacramento y Cincinnati no es mejor. Tienen la certeza de que sus hijos estarán bien atendidos, pero están solos en un país ajeno sin el apoyo de amigos y familiares, tan necesario en estos casos. Ven a sus hijos evolucionar lentamente, sometidos a incontables cirugías que habrán de corregir, poco a poco, y hasta donde es posible, las huellas de las quemaduras.

Y durante un mes las autoridades federales y estatales no han hecho otra cosa que culparse mutuamente. No han hecho otra cosa que evadir el problema, porque tenían ante sí el 5 de julio y sus posiciones políticas y los dineros que éstas les dan.

Pero por desgracia el desaseo en la investigación, la lentitud en la respuesta, la desinformación y la falta de la misma (todavía el IMSS no da a conocer la lista de las guarderías subrogadas) y la palabrería hueca con la que han pretendido llenar los espacios que ha dejado su falta de autoridad de todo tipo se prestan a suspicacias.

Cuando el procurador Medina Mora anuncia las nuevas consignaciones, al día siguiente de que el presidente Felipe Calderón anunciara que se aplicaría la justicia “caiga quien caiga”, se informa que varios inculpados ya están fuera del país, la mayoría de ellos familiares del gobernador Eduardo Bours.

Tal vez por ello se hizo tan cansada la investigación, tal vez por ello se anunció públicamente la solicitud de las nuevas órdenes de aprehensión. A final de cuentas, siempre les queda la posibilidad de argumentar que quisieron hacer justicia pero ya no encuentran a los culpables. La historia de siempre. Se llegará hasta las “últimas consecuencias”, que debe ser un lugar que desapareció hace mucho tiempo, como la isla Bermeja.

julio 4, 2009 Posted by | Columnas | , , , , , , , | Deja un comentario

Crece. La rabia crece

EL Zancudo
(No mata, pero hace roncha)
Arturo Soto Munguía

I
La ira crece. La impotencia se desborda en la plaza Emiliana de Zubeldía, como se desborda el llanto de los que en silencio van andando, marchando, sollozando, rezando.
En Hermosillo, los únicos que siguen riendo son los candidatos a lo que sea, del partido que sea. Ríen desde los postes, desde los espectaculares, en las pantallas electrónicas, en los desplegados de prensa.

Son los únicos que ríen, porque la ciudad está llorando.
El sábado anterior preguntamos de qué se ríen. Hoy lo sabemos. Festejan el Top Ten del insulto: ignorante, arrogante, pandilla de atracadores…
Los motivos de su risa no tienen nada qué ver con los motivos de la marcha del Movimiento 5 de junio.
Su risa es ajena al dolor de los que marchan y por eso, cuando se pregunten -como alguna vez se preguntó el genocida George Bush- ¿Por qué nos odian?, pueden acudir por la respuesta a la Plaza Emiliana de Zubeldía, donde la memoria social hermosillense se está escribiendo. Ahora mismo.

II

Tamm… …Tammm… …Tamm… El Güero del Acordeón, como lo conocimos en los tiempos de la crónica urbana aderezada con percusiones, golpea el tambor.
El Colas marca el ritmo con las batacas, lento, espaciado. Fúnebres suenan los redobles. Sonoros en medio del silencio. Tristes como los ojos de los que marchan y suman miles.
El Colas quisiera hacer bailar a la gente, porque eso le sale muy bien. Pero hoy la hace llorar desde el repiqueteo con que marca el ritmo fúnebre de los tambores que marchan. Avanzan. Caminan. Suenan y se meten en los oídos como algo que no se quiere oír.
Al frente va Ximena y su sonrisa inolvidable, imperecedera. Sus ojos luminosos abren el camino y están ahí para que no se olviden, como van en la espalda de su padre, indelebles en el tatuaje aún hinchado y casi sangrante.
Va también Xiuan, montado en una tortuga feliz, como era.
Va Yeyé: “Por ti hasta la vida, te lo juro”, sentencia la madre en la pancarta que dice su nombre.
Va Andrés en el llanto contenido de su madre y de su padre, que se abrazan en la primera fila de la marcha.
Va Julián, superhéroe, ‘flaquito precioso TQM’.
Va Juan Israel, que quiere estar con sus papitos.
Van todos. Casi todos los que murieron en el incendio de la guardería ABC.
Van en imágenes. Viajan en globos rosas y azules con sus nombres que flotan sobre la camioneta que también marcha.
48 nombres que jamás debieron ser escritos con el pulso tembloroso de quien los extraña tanto.
Ni con la voz de la abuela que se quiebra con sólo articular un monosílabo. La que acompaña a los pequeños que llegaron desde Phoenix para pasar lista de presente en esa generación que aprende sus primeros pasos y sus primeras letras marchando por la justicia.
En Sonora, la corrupción mata a los niños. En Sonora, la corrupción y la impunidad matan a los niños, y por los niños que pueden ser los nuestros, por eso es que marchamos.
Marchan también las figuras colosales de los muchachos y muchachas que desde lo alto atisban con la mirada dura. Ni por asomo una sonrisa. Las quijadas van trabadas. Los ojos de acero. El corazón estrujado desde lo alto de sus zancos, desde sus alas angelicales y los rostros maquillados y callados y su boca amordazada.
‘Justicia. Asesinos a la cárcel’, dice una pancarta.
También marcha Santiaguito, que está en el cielo y está en la tierra.
En la tierra marcha al frente y en las calles de Hermosillo dice “No te olvidaremos”.
En el cielo, está mirando hacia abajo, viendo a su padre que sí lo conoce bien y por eso dice que en estos momentos Santiaguito se está asomando entre las nubes y diciéndole a sus amiguitos: “Aquel que está allá abajo es mi papá… ¡Y no se va a dejar de ningún pendejo!”.

III

Puntuales, salen a las seis y poco. Es sábado y el cielo está encapotado. Triste. Por eso en la calle, los hombres se quitan el sombrero y bajan la mirada. Por eso las mujeres abrazan a sus novios y esposos. Por eso las madres estrujan a sus pequeños contra su pecho con la compulsión de la madre que no quiere que le quiten a su retoño.
Por eso hay mucha gente en las banquetas del bulevar Luis Encinas, saludando la marcha, resistiendo el llanto, aguantando las ganas de gritar y mentar madres y decir ‘estamos con ustedes porque mañana podemos ser nosotros’.
La marcha va, como diría Víctor Jara, con el alma llena de banderas.
También de lonas, mantas y pancartas que desde un silencio que aturde dicen: “Yo soy culpable por confiar mi hijo a corruptos”. “IMSS: No protejas impunes”. “No olvidemos”. “Cómo vivir sin ti, preciosa”. “Nada ni nadie por encima de la ley”, dicen, como doloroso sarcasmo; como un llanto que se ríe.
Como una mentada de madre que se agolpa en el pecho y amenaza con romper el aire.
Tummmm… …Tummmm… Tummmm….  … Suenan los tambores, fúnebremente acompasados.
Truena el cielo cuando llegan a la calle Matamoros para entrar al centro de la ciudad. Son miles y miles que en silencio marchan.
Pero el silencio pesa. Inflama. Se agiganta y parece que algo va a estallar en cualquier momento.
Mucha gente deja la banqueta y se suma a la marcha. No están solos, dicen, y se suman.
Y avanzan. En silencio avanzan. Con el corazón encogido, con los ojos de agua, con la boca seca, con el grito que se les hace un nudo en la garganta, avanzan.
Con su silencio dicen: ‘Justicia’.
Dicen ‘Amor’. Dicen, con su silencio de miles: ‘No están solos’.

IV

6:30. Sábado.
Tarde gris del Hermosillo lastimado.
Matamoros y Colosio, esquina donde esperan cientos de personas que al incorporarse a la marcha son una sola, recuperando para las calles el carácter de espacio púbico. El único donde se escribe la historia.
Algo tiene esta marcha que la vuelve poderosa. No son los diez, once, doce o no sé cuántos miles que caminan. No es eso.
Quizás sea la implacable, la devastadora ternura de Joselin Valentina, que está sentada en los peldaños de una escalera, con el cabello recogido en dos colitas que nacen como diminutas palmeras tropicales.
Quizá sea la mirada feliz e inocente que doblega al más macho o la sonrisa que jamás se volverá a ver, a menos que sea la que sus familiares sostienen en una lona donde también se lee: Nació 08-05-07 – Murió 05-06-09.
Con esa imagen, se incorporan, también, y con el rostro divertido y tierno de Joselin vuelven más poderosa la marcha, que en silencio avanza y en silencio suma y en silencio le mienta la madre a los asesinos.
Porque, ¿se han fijado? Los padres, cuando aluden a sus hijos no dicen ‘se murió’. Dicen: “me lo mataron”.
Otros que marchan son los periodistas. Van ahí también, en silencio con sus cámaras, micrófonos, libretas, teléfonos, con todo lo que les permita documentar y ser parte de esta jornada que hace historia en Hermosillo.
Es el despertar de una sociedad civil que llenó la plaza y tomó la calle por su cuenta. Los periodistas van, también, estremecidos en el redoble fúnebre de los tambores y el silencio angustiante de los miles que caminan con los ojos llenos de agua y las mandíbulas apretadas.
Por cuarta vez, Radio Bemba transmite en vivo, urbi et orbi. Desde la calle para todo el mundo reproduce el ruido de los pasos, la voz del silencio que en ocasiones, como es el caso, nos dice a todos: ‘No están solos’.
La calle Serdán es un río ruidoso y por lo tanto, algo lleva.
Ahí, otro muerto memorable se aparece. Mario Benedetti dice, desde una manta: “Hay odios que ennoblecen”. Y con ello les responde a los que desde la impunidad refrigerada de su oficina, se les hace fácil decretar que el dolor no se convierta en odio.
Hay odios que ennoblecen, canta, recita, musita, llora Benedetti desde el horror de la dictadura que le tocó vivir para que otros no lo viviéramos.
Y ennoblecidos, los padres y familiares de los niños muertos y de los que viviendo mueren en los hospitales para quemados, van, avanzan, con el alma adolorida y valiente para decir como dijo Roberto Zavala, “no nos vamos a dejar de ningún pendejo”.

V

Son Horas de Junio y la poesía aparece en yaqui y en todos los idiomas y dialectos. Hay un encuentro de escritores en Hermosillo y algunos dejaron el auditorio para sumarse al silencio que ensordece.
Caminan también, abajo y arriba de la tierra, dejando que sus musas caigan de rodillas al paso de tanta gente tan silenciosa y tan poderosa.
Hay 48 flechas aztecas clavadas en el corazón de los poderosos.
Al tomar el bulevar Encinas, para ir a Palacio de Gobierno, Laura Fernanda no aguantó. Se durmió con sus tan poquitos dos años de vida. Su papá tiene una cola en el cabello y la abanica en la carreola, mientras camina, con otros miles detrás de ellos, que como ellos, no saben que hay miles delante de ellos.

VI

La marcha avanza silenciosa y poderosa. Va acumulando el sentimiento. Los sentimientos que se mezclan sobre la calle, al lado del frío edificio de gobierno sin gobernante, porque dicen, cada vez que hay una marcha por los niños muertos, se va a Obregón, su ciudad natal.
“Ya son 48, ¿vas a esperar por más, hijo de la chingada?”, dice una pancarta, cuando pasa por las puertas de Palacio.
En Palacio hay dolientes de otros niños muertos. Víctor Abdiel es uno de ellos, víctima de la negligencia médica en el Hospital Chávez. “Es necesario hacer un alto. El gobierno no hace caso a las marchas silenciosas”, gritan sus padres.
La marcha se detiene. El silencio se rompe. “¡Justicia! ¡Justicia!, comienzan a corear todos. ¡Que renuncie! ¡Que renuncie!, vuelve a sonar la proclama en la sede del gobierno del estado de Sonora.
“Aquí está uno más del sexenio de Bours”, grita otro padre, que exhibe las crudas fotografías de su hijo descuartizado en un hospital.
“Son chingaderas”, grita. Y se queja de que algunos conductores de Telemax, la televisora gubernamental, los ha llamado ‘buitres’ por denunciar las negligencias médicas que les arrebataron a sus hijos.
Hay un momento de confusión. Un instante en que el silencio se rompe en Palacio de Gobierno y miles de voces se estremecen en un grito: “¡Que renuncie-que renuncie!”.

VII

A las 7:26, la marcha toma de nuevo el Luis Encinas rumbo a la Plaza Emiliana de Zubeldía.
Ahí va don Miguel Acedo, con un lazo negro en el brazo, sobre el bíceps flaco bajo su camisa blanca y sus 74 años. Es de los organizadores de la marcha y ha mantenido el paso como el mejor.
-Tiene buena condición, le digo.
-Qué madre, ya me he aventado cuatro, me responde. Y las que faltan, agrega con una sonrisa.
El río de gente se desborda rumbo a la plaza. Los carriles en un solo sentido son insuficientes, así que se abren y la gente toma toda la calle. Y avanza.
Nunca, antes, los hermosillenses tomaron los ocho carriles que unos toman como parámetros de progreso, y otros toman como el espacio público para decir que el progreso no debe ser a costa de la vida de sus hijos.

VIII

Laura Fernanda ya despertó. Se bajó de la carreola y camina de la mano de su padre.
Si a las seis de la tarde la Emiliana de Zubeldía era pequeña, a las ocho de la noche estaba reventando de gente. Ahí se rompe el silencio.
Cristina García es su nombre, pero es igual al nombre de muchos más que ahora lloran a sus hijos.
Ella es madre de una bebé que no murió en el incendio, pero la niña carga con las complicaciones de quien estuvo a punto de morir entre los gases tóxicos del material prohibido que se quemó en la guardería.
Estamos escribiendo la historia, para que si se repite, no sea porque nosotros nos hicimos a un lado, le digo a la muchacha que se acerca a preguntarme que si qué hago.
Le digo que no me mire a mí. Que mire allá, donde una madre carga con el peso de explicarle a su niña cada día, que debe separarse de ella, porque tiene que irse a trabajar.

IX

La plaza está oscura. Huele a cera quemada. Huele a lo que no quiero oler pero estoy ahí, junto a miles que aquí están, para decir algo. Para romper el silencio.
Las palabras de la madre calan hondo, porque le habla a miles de personas como si le hablara a su pequeña, sobreviviente del incendio, pero que difícilmente sobrevivirá el olvido:
“Perdón, mi amor, porque yo te prometí que nadie te lastimaría y te fallé. Perdóname mi amor”.
“Si ustedes nos dejan solos, ¿con qué voz vamos a pedir justicia?”, pregunta desde el templete Cristina García, la madre de la niña que aún se ahoga, quién sabe si recordando el humo.
Y la plaza tiembla con un grito: “¡No están solos! ¡No están solos!”.
La plaza está oscura, porque el alumbrado público se cortó esa noche, pero no hace falta. Más oscuros están los corazones de otros.
¿De cuáles otros?, surge la pregunta. Y una pancarta responde: “Niños ABC, en el corazón de unos, en la conciencia de otros”.

X

“Ustedes conocían a Ximena”, dice Raúl Álvarez, su padre, “porque durante todo este tiempo estuvimos pidiendo un milagro. Ella duró dos semanas con muerte cerebral y luchó contra la muerte. Ella nos enseñó sobre la lucha”.
Ximena fue la muerte 48 del incendio en la guardería ABC. Para la estadística oficial ella es una muerta más. Para su padre es el amor que llevará tatuado en la espalda, toda la vida.
Roberto Zavala está tranquilo. Su voz serena. Habla de Santiaguito, su hijo. De sus encantos y sus travesuras y la luminosidad que inundaba su casa cuando manejaba en reversa el Tonka corriendo de un lado a otro.
Porque le gustaba correr, al Santiaguito, de un lado a otro de la casa.
Se los presento, dice: a los policías que impidieron el rescate de más niños. A los bomberos que llegaron tarde. A los que firmaron permisos para que operara la guardería. A los dueños de la guardería, que recibían dos mil quinientos pesos al mes. Se los presento al gobernador y a la PGR; al juez que liberó a los detenidos con una fianza pagada con el fondo creado por el gobierno estatal para las víctimas.
Se los presento. Y ya que lo conocen les pregunto: ¿Ustedes creen que somos unos pendejos? Si esto queda impune, entonces sí seremos unos pendejos, gritó, en medio de la plaza.
Y aprovechando que Benedetti andaba  por ahí, casi lo cita cuando dijo que entre el gobernador y él hay algo personal. Le recordó a Bours que en una entrevista al diario Milenio, el gobernador declaró que algunas personas se le habían acercado para manipularlo.
No señor. Las únicas personas que se han acercado para eso, son las que usted mandó. Las que le dijeron que en el cielo, Santiago estaba triste porque yo estaba enojado.
Pero ustedes no conocen a Santiago. Yo sí. Y yo sé que en el cielo, Santiago está viendo para abajo y diciéndole a sus amigos: “Aquel pinche loco que está allá es mi papá. Y no se va a dejar de ningún pendejo”.
Los testimonios siguen. El silencio de la marcha se acabó. La voz de los padres inunda la plaza con un reclamo de justicia y muchas ganas de documentar la historia de una tragedia que se pudo evitar, pero la mezquindad y la ambición de los gobiernos no quisieron, porque pudo más la ambición de los gobernantes.
Alí Primera resucita desde algún lugar bajo la tierra venezolana, y canta, como siempre ha cantado, como seguirá cantando mientras sigan muriendo niños inocentes, víctimas de la mezquindad, la ambición y el blindaje que dan las cuentas bancarias millonarias.
Alí Primera canta, pre moderno y arcaico. Desfasado. No cabe en el Hermosillo, en el Sonora de progreso, desarrollo, modernidad y marketing.
Pero canta en el corazón de una sociedad herida que no sabe mucho de eso. Que no discute ideologías ni partidos.
Canta en el corazón de los padres a los que les han matado a sus hijos y eso, no conoce linderos.
En la plaza, en la voz de un poeta colombiano que vino a las horas de junio en Hermosillo, Alí Primera canta: ‘no basta rezar/hacen falta muchas cosas para conseguir la paz…’.
Canta Pancho Jaime, también, pero dice que no se puede cantar con un nudo en la garganta.
Cae la noche en la plaza. Jornada intensa y dolorosa. Convocatoria a volver a estar, como estaremos, el próximo sábado, sin falta.
Por los niños que murieron. Por los que no han muerto. Por los que merecen vivir, ahí estaremos.

julio 3, 2009 Posted by | Crónicas, Reflexiones | , , , , , , , , , | Deja un comentario

Nombres y apellidos

Por Yuriria Sierra
Como lo dijimos ayer (POST ANTERIOR, nota de CONTRALACENSURA), una vez que las autoridades sonorenses no fueron capaces de entregar un solo resultado de las averiguaciones de lo ocurrido en la guardería ABC en Hermosillo, la Procuraduría General de la República tomó el caso y ya giró órdenes de aprehensión contra nueve personas que se perfilan como responsables de lo ocurrido. Se trata de dueños y socios de la guardería: Marcia Matilde Altagracia Gómez del Campo, Sandra Lucía Téllez Nieves, Antonio Salido, Gildardo Urquides Serrano, María Fernanda Camou Guillot y Norma Cecilia Mendoza Bermúdez de Matiella, quien arrendó el predio donde murieron de inicio 42 niños; José Manuel Matiella Urquides, apoderado legal de la guardería; Marcelo Meouchi, el ex apoderado legal, y Arturo Leyva Lizárraga, delegado del Instituto Mexicano del Seguro Social en Sonora.

Como se ventiló desde los primeros días, Altagracia Gómez del Campo está ligada, aunque de manera lejana, con la familia de Margarita Zavala y, justo es ella la única a quien no se le puede detener porque se encuentra fuera del país.

Han sido pocos los días transcurridos, desde que la PGR tomó el caso, cuando se anuncian las detenciones que, aunque no todas, sí son un paso enorme para iniciar el proceso de todos los responsables de lo ocurrido. Y es que hablamos de una tragedia que denota las redes de corrupción inmersas en los más altos niveles de poder. Una corrupción pura, sin nada que ver con el narcotráfico, al menos no una droga fabricada por laboratorios clandestinos o sembrada en parcelas en el corazón de las sierras, sino de la favorita del género humano: el poder. Esa idea de poder hacerlo todo por el simple hecho de saberse en un puesto que lo permite casi todo. Influencias y tráfico que nunca terminan.

La guardería ABC es un símbolo claro de esa corrupción que hizo al gobierno de Sonora quedarse estático y que intentara mover un par de piezas “hábiles”, para quedarse con los derechos de las investigaciones y, así, pagar un duelo y sanar las culpas, porque nada nos aseguraba que la investigación iba a llevarse a cabo y, de realizarse, que iba a tener un final.

Eduardo Medina-Mora cumplió el mandato del Presidente y al menos ya hay nueve nombres y una investigación que se está iniciando. También hay una opinión pública furiosa y atenta, y exige que por primera vez se le demuestre que en verdad nadie está por encima de la ley, que no hay apellidos, lazos o amistades de por medio que se lleven entre los pies el adolorido sistema de justicia del país.

Y es que, aunque parezca ridículo, no es sino hasta casi un mes de lo ocurrido cuando, de manera oficial y hasta que la PGR toma el caso, escuchamos a las autoridades decir que las instalaciones de la guardería y las bodegas acondicionadas como tales no cumplían con las condiciones necesarias, establecidas en normas federales y locales, ni en seguridad industrial y, evidentemente, mucho menos en protección civil. Vamos, según el dictamen que dio a conocer el procurador, no había siquiera extintores necesarios para un inmueble de esas dimensiones. Así de mal estaba la guardería ABC y así de mal se hicieron las inspecciones que aprobaron su funcionamiento.

A la par, el Senado de la República informó que el director del Instituto Mexicano del Seguro Social, Daniel Karam, será llamado a la Comisión Permanente del Congreso de la Unión para que dé cuentas de hasta qué grado el IMSS es responsable de lo ocurrido, qué tanta participación tuvo la delegación estatal de su institución para que las condiciones de la guardería no cumplieran ni las normas básicas de seguridad y funcionara sin salidas de emergencia.

Este es un primer paso, con muchos días de atraso, pero al menos se dio lo que todos esperábamos: nombres y apellidos de quienes ahora tienen la vida de 48 pequeños en su espalda.

Medina-Mora cumplió el mandato del Presidente y al menos ya hay nueve nombres y una investigación que se está iniciando.

julio 3, 2009 Posted by | Columnas | , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario