Contra la censura

Burlando el cerco informativo en Sonora

Dormir como bebito

El Zancudo

(No mata, pero hace roncha)

El Zancudo

El Zancudo

 Arturo Soto Munguía

Y luego aparecieron otra vez los ángeles, como les llaman.

Los Niños de Hermosillo. Los que en lugar de ser paridos, parieron a sus padres y madres y parieron también a todos los que primero marchan y luego se aprietan en la plaza.

Los que se abrazan, los que se miran, los que se hermanan al tocar hombro con hombro.

Los que aguantan a pie firme el sentimiento porque saben que son muchos y que no están solos.

Apareció por ejemplo María Magdalena en la garganta de Abraham Fraijo. Le siguió un redoble de tambores. Y se estremeció la plaza con un grito: “¡No debió morir!”.

Le siguió Andrea y el redoble y el grito que estremece: “¡No debió morir!”.

Apareció Emilia, su hija, y la voz se hizo añicos, y la gente lo sostuvo entre sus brazos con un grito: “¡No debió morir!”

Apareció Héctor, Ximena, Jonatan, Luis, Juanito, Bryan, Nayeli, María, Jesús, Joselin…

Y cada vez que aparecía uno de ellos, aparecía un redoble de tambores y un grito que decía “¡No están solos!”.

II

El silencio está otra vez en el sur de Hermosillo, y avanza al centro con su estruendo de pasos silenciosos.

La vanguardia de niños en carreola suma filas mientras avanza. 10, 20, 30… muchos niños van a la vanguardia, otra vez, como lo han hecho seis veces desde que comenzó todo esto.

El silencio avanza, doloroso. Huele a incienso en la partida.

El silencio marcha y se refresca con el agua helada que Ana María Millán reparte a discreción desde una hielera repleta. No es nada: ni doliente, ni pariente, ni nada, dice.

Nomás la voluntad de dar de beber al sediento, a los miles que caminan retando el verano hermosillense.

En la ciudad, la solidaridad ha tomado las banquetas y flanquea la marcha.

Muchos para sumarse, otros para rezar una oración a su paso; otros, como María, para dar su amor embotellado y fresco, a los que en silencio doloroso van marchando.

La marcha sale puntual, otra vez, desde las instalaciones aberrantes de la guardería ABC.

En algunos postes hay grandes moños negros.

Más arriba de ellos, aparece inopinadamente el rostro de alguien que busca convencer de su autenticidad con una sonrisa falsa, un rostro feliz, un cutis rozagante gracias al bendito ‘Photoshop’, que elimina todas las imperfecciones y proyecta todas las virtudes.

Un mundo perfecto sonríe a la marcha desde algunos postes, más arriba de los moños negros.

El silencio va acumulando rabia. El silencio de la marcha cada vez es más difícil de contener.

La línea sonora de la marcha deja caer esporádicamente sus redobles y marca el ritmo de los pasos, que caminan y se multiplican.

Su silencio se escucha ahora en Hermosillo. Se escucha en el aplauso que comienza de repente. Como murmullo, despacito, tímido. Y va creciendo a lo largo de la marcha que cada vez se resiste más a ser silencio.

Los aplausos son las ganas contenidas de decir ¡Presente! Y ¡Aquí vamos!

Por eso en el Bulevar Vildósola, el silencio se rompe en un aplauso que se extiende.

Por eso María Rosario López no se cansa de romper el silencio. Es la que cada sábado por la tarde, hace llorar las campanas de la iglesia de San José, en la Piedra Bola.

Es ministro de la comunión y está a cargo de la sacristía. Su encrespada melena blanca no está a tono con su fuerza. Recarga el suave peso de su cuerpo en cada esfuerzo, y allá en lo alto, mientras la campana llora, Rosario López explica, con una sonrisa, que ella es la que ha saludado a la marcha cada vez que pasa por ahí, con las campanas.

Y las hace sonar, pero no suenan a duelo, sino a lucha.

Se rompe el silencio, por ejemplo, cuando la marcha toma la explanada y la va llenando. Cuando se apaga el alumbrado de la plaza, y comienzan a encenderse las veladoras, los celulares como luciérnagas azules que iluminan poco a poco el corazón del Centro de Gobierno.

Cuando Catalina Soto toma el micrófono y agradece la presencia de tantos, multitud hermosa y entrañable, le llama.

Cuando dice que los socios, los propietarios, los cómplices de la guardería ABC, van a pagar caro.

Por más fuero que tengan. Por más impunidad de la que hayan gozado. Por más que retuerzan la ley, van a pagar caro por este crimen que estremeció al mundo.

“Es la hora de los pueblos, de la justicia, y no se ha de ver más que la luz”, dice, y la multitud le responde con un grito que identifica el sentimiento auténtico, el porqué de su presencia: “¡No están solos! ¡No están solos!”

 III

 Ya van seis marchas. Seis veces que una maravillosa diversidad hermosillense toma la calle.

Ya van seis y un policía municipal, de tanto andar los mismos pasos, de tanto oír, de tanto ver, termina por sumarse a los que marchando son un chingo y quisieran ser más.

Reporta entre siete y ocho mil manifestantes, tan sólo en la salida.

Esa misma cifra reporta El Imparcial al día siguiente, pero aludiendo al mitin, en la plancha del Centro de Gobierno, una explanada de 3 mil metros cuadrados, atestada de gente.

Cuatro por metro cuadrado. Doce mil, nada más en la plancha, más los que llenaron los dos carriles de la avenida Comonfort.

Cálculo sencillo que El Imparcial no hizo y se desmintió a sí mismo con una gran foto en primera plana, a color, de la plaza llena.

También dos planas en interiores.

Una cobertura excepcional, comparada con la que hizo Expreso, el diario de Julio Luebbert, a quien alguna vez Eduardo Bours aludiera como ‘aprendiz de cacique’.

Aprende pronto, por lo visto.

Para Expreso la marcha no existió. En sus páginas no hay una foto, una sola línea, un comentario de la Sexta Marcha.

Cuando los niños que hoy marchan en carreola, los que caminan, los que se espantan, se asomen a las hemerotecas a ver el periodismo que se hacía en el Sonora del año 2009, se les va a caer la cara de vergüenza.

La democracia de las cavernas sólo puede engendrar un periodismo de las cavernas.

Un día después del dos de octubre de 1968, la noticia más importante de los diarios, como cita una vieja canción de protesta, fue el estado del tiempo.

Un día después de la Sexta Marcha por la Justicia, cuarenta años después, la noticia más importante del Expreso fue el lento conteo de los votos.

El próximo galardón de la SIP para Expreso, será a la “Noticia No Publicada”.

 V

En la explanada, aparecieron todos los niños del incendio en la guardería ABC.

48, para ser exactos.

Pero aparecieron también los que están vivos en los hospitales. En recuperación. En la muy larga, dolorosa, terrible recuperación de las secuelas del incendio.

Algunos de ellos están ahí, en la marcha. Han estado desde la primera.

Son guerreros, como los que cayeron. Y están ahí marchando, sosteniendo cartulinas los que pueden; los que no, echando la siesta bajo el calorón hermosillense, abanicados en la carreola que empuja su madre, su padre.

La luz de la sexta marcha los ilumina y les da nombre y apellido entre la multitud aparentemente anónima, pero que también tiene nombre y apellido.

Los sobrevivientes del incendio rompieron el silencio y de todas partes y de ninguna, salieron.

Alguien gritaba su nombre entre la gente. Abraham lo repetía en el micrófono. Los redobles lo subrayaban y la gente lo reverberaba en un grito que se escucha en todo el mundo: “¡No debe morir!”.

Y así fueron apareciendo todos, los que no murieron, los que deben vivir.

 VI

Un par de días atrás, el gobernador de Sonora declaró ‘urbi et orbi’ que estaba tan satisfecho, que dormía “como un bebito”.

¡Vaya metáfora cuando hay 48 bebitos muertos en la tierra que gobierna!

Vaya mensaje para los que esta noche están aquí, sosteniendo entre sus manos la imagen de sus bebitos, algunos muertos mientras dormían, por la corrupción de los gobiernos.

Vaya sarcasmo para los que buscan un hombro dónde recargar su pena.

Vaya ironía para los que esta noche declinan el uso de la voz, porque el recuerdo los asalta, los lacera, los golpea, los encabrona.

Vaya metáfora, señor gobernador, para decir que se siente tan satisfecho de lo que hizo, tan tranquilo, que duerme como un bebito.

No es lo mismo mandar a chingar a su madre a un profesor en pleno 15 de mayo, que jugar así con el dolor de quien ha perdido un hijo.

Por eso se lee, desde la tribuna, la carta que escribió Ofelia Medina, excepcional actriz mexicana y dirigente a Mujeres sin Miedo, dirigida al gobernador de Sonora, Eduardo Bours.

“El dulce sueño del gobernador es la pesadilla de todo un país, que pide justicia, que exige que usted despierte y se ocupe de sus obligaciones, asuma su responsabilidad, deje de hacer de la vida de nuestra infancia un sucio business, deje de traficar con influencias y no proteja a quienes deben recibir un castigo ejemplar, por el grave delito a la humanidad, que se ha cometido en Sonora, que usted, dormido como un niño, gobierna”, dice la carta.

Y Abraham asegura que el gobernador no duerme como bebé, “ni puede caminar sin guardias por las calles, sin el temor que le griten ¡Asesino!”.

Usted es el culpable y no podrá dormir tranquilo mientras viva, sentencia.

¡Asesino! ¡Asesino!, gritan en la plaza.

¡Que renuncie, que renuncie!, vuelven a gritar.

VII

Cristina García aguanta en posición de firmes, arriba del templete, erguida. Dura.

A su lado está su esposo flaco, correoso, de quijadas apretadas siempre. En sus manos sostienen la imagen de su hijo y eso los sostiene así. Firmes.

Los hermosos ojos de cristina son enormes. Si llorara como la primera vez, la marejada arrasaría a todos. Pero no tiene más llanto porque ha llorado demasiado.

Ahora prefiere leer y hacerse cargo, a título personal, del recuerdo de San Ignacio Río Muerto, donde siete campesinos fueron asesinados y eso le costó el cargo al gobernador de aquél entonces, en 1976, Carlos Armando Biebrich Torres.

Hoy, más de treinta años después, no hay un solo funcionario preso por la muerte de 48 niños.

Ahora, la madre prefiere gritar su exigencia de que renuncien el director del IMSS, David Karam, y el gobernador Eduardo Bours.

Y desde su dolor de madre, también les manda un mensaje a los dueños de la guardería en que murió su hijo: ‘podrán engañar a la justicia, pero su conciencia permanecerá acechada por 48 ángeles’.

VIII

La mamá de Jonatan dice que acaba de abrir el cajón de su ropa. Que aún no ha lavado su pijama para conservar su olor. Y su voz se quiebra y se calla.

Y el silencio se llena con un grito: ¡No están solos! ¡No están solos!

Eso le da fuerzas para hablar a nombre de otros padres. Los que están batallando en el DF para que atiendan a sus hijos, heridos en el incendio de la guardería.

Dice que en el IMSS de Guadalajara, retuvieron al suyo. Que no la dejaron llevarla al Hospital Shrinner’s de Cincinnati, donde hoy se recupera una compañerita de su hijo.

Llora cuando sugiere que su hijo se pudo haber salvado, si el IMSS hubiera permitido que lo llevaran a Cincinnati.

También habla el papá de Fátima, pero apenas le alcanza el aliento para saludar y agradecer.

Dice que su hija no es la 5 ni la 10 ni la 48. Que se llama Fátima… pero su voz simplemente se niega a salir, el dolor le atenaza el cuello.

Su esposa lo toma por los hombros. Lo abraza y lo mira. Y toma el micrófono con una mano, mientras con la otra acaricia su vientre preñado de orgullosos varios meses.

Y desde ahí habla, poco, porque el llanto no la deja. Pide justicia. Abraza a su esposo y así abrazado lo lleva junto a otros padres y madres que también lo abrazan, arriba del templete.

“¡No están solos! ¡No están solos!”, se oye de nuevo.

XI

El acuerdo de la Sexta Marcha, es dirigirse hacia la Casa de Gobierno en la Colonia Pitic. Porque no se les hace justo, dicen, que el gobernador duerma como bebito, mientras 48 bebitos murieron cuando dormían.

julio 13, 2009 Posted by | Crónicas, Reflexiones | , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Micrositio

Micrositio interesante:

http://www.exonline.com.mx/exparallevar/especiales/guarderiaABC/

julio 10, 2009 Posted by | Correo electrónico & Internet | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Influyó caso ABC en rumbo de elección: Bours

Por Danilo Luna

Hablar de los resultados de la jornada electoral le toca al partido (PRI) y al candidato (Alfonso Elías Serrano), comentó Eduardo Bours Castelo durante su primer conferencia de prensa después de los comicios que apuntan una clara tendencia al triunfo del Partido Acción Nacional, en las contiendas por la gubernatura de Sonora y la alcaldía de Hermosillo.

Eduardo Bours

Eduardo Bours

El mandatario estatal destacó que hubo una cantidad de votantes inferior a la de los comicios de 2003, en parte debido a lo que calificó como un mal manejo de la información en el caso de la guardería ABC.

Señaló que un periódico local publicó el día de las elecciones un desplegado en contra del Gobierno del Estado; no descartó que eso influyera en la virtual derrota del PRI.

“Yo creo que la manipulación del caso de la guardería afectó el rumbo de la elección, yo sí creo. Y creo que este manejo que se le ha dado incluyendo los desplegados del día de ayer, obviamente tuvo un impacto”, aseveró.

Ante la pregunta de un medio de comunicación internacional de que representa para él ser el último gobernador priista en el Estado, Bours Castelo simplemente contestó, “Ya veremos”.

julio 6, 2009 Posted by | Correo electrónico & Internet | , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Crece. La rabia crece

EL Zancudo
(No mata, pero hace roncha)
Arturo Soto Munguía

I
La ira crece. La impotencia se desborda en la plaza Emiliana de Zubeldía, como se desborda el llanto de los que en silencio van andando, marchando, sollozando, rezando.
En Hermosillo, los únicos que siguen riendo son los candidatos a lo que sea, del partido que sea. Ríen desde los postes, desde los espectaculares, en las pantallas electrónicas, en los desplegados de prensa.

Son los únicos que ríen, porque la ciudad está llorando.
El sábado anterior preguntamos de qué se ríen. Hoy lo sabemos. Festejan el Top Ten del insulto: ignorante, arrogante, pandilla de atracadores…
Los motivos de su risa no tienen nada qué ver con los motivos de la marcha del Movimiento 5 de junio.
Su risa es ajena al dolor de los que marchan y por eso, cuando se pregunten -como alguna vez se preguntó el genocida George Bush- ¿Por qué nos odian?, pueden acudir por la respuesta a la Plaza Emiliana de Zubeldía, donde la memoria social hermosillense se está escribiendo. Ahora mismo.

II

Tamm… …Tammm… …Tamm… El Güero del Acordeón, como lo conocimos en los tiempos de la crónica urbana aderezada con percusiones, golpea el tambor.
El Colas marca el ritmo con las batacas, lento, espaciado. Fúnebres suenan los redobles. Sonoros en medio del silencio. Tristes como los ojos de los que marchan y suman miles.
El Colas quisiera hacer bailar a la gente, porque eso le sale muy bien. Pero hoy la hace llorar desde el repiqueteo con que marca el ritmo fúnebre de los tambores que marchan. Avanzan. Caminan. Suenan y se meten en los oídos como algo que no se quiere oír.
Al frente va Ximena y su sonrisa inolvidable, imperecedera. Sus ojos luminosos abren el camino y están ahí para que no se olviden, como van en la espalda de su padre, indelebles en el tatuaje aún hinchado y casi sangrante.
Va también Xiuan, montado en una tortuga feliz, como era.
Va Yeyé: “Por ti hasta la vida, te lo juro”, sentencia la madre en la pancarta que dice su nombre.
Va Andrés en el llanto contenido de su madre y de su padre, que se abrazan en la primera fila de la marcha.
Va Julián, superhéroe, ‘flaquito precioso TQM’.
Va Juan Israel, que quiere estar con sus papitos.
Van todos. Casi todos los que murieron en el incendio de la guardería ABC.
Van en imágenes. Viajan en globos rosas y azules con sus nombres que flotan sobre la camioneta que también marcha.
48 nombres que jamás debieron ser escritos con el pulso tembloroso de quien los extraña tanto.
Ni con la voz de la abuela que se quiebra con sólo articular un monosílabo. La que acompaña a los pequeños que llegaron desde Phoenix para pasar lista de presente en esa generación que aprende sus primeros pasos y sus primeras letras marchando por la justicia.
En Sonora, la corrupción mata a los niños. En Sonora, la corrupción y la impunidad matan a los niños, y por los niños que pueden ser los nuestros, por eso es que marchamos.
Marchan también las figuras colosales de los muchachos y muchachas que desde lo alto atisban con la mirada dura. Ni por asomo una sonrisa. Las quijadas van trabadas. Los ojos de acero. El corazón estrujado desde lo alto de sus zancos, desde sus alas angelicales y los rostros maquillados y callados y su boca amordazada.
‘Justicia. Asesinos a la cárcel’, dice una pancarta.
También marcha Santiaguito, que está en el cielo y está en la tierra.
En la tierra marcha al frente y en las calles de Hermosillo dice “No te olvidaremos”.
En el cielo, está mirando hacia abajo, viendo a su padre que sí lo conoce bien y por eso dice que en estos momentos Santiaguito se está asomando entre las nubes y diciéndole a sus amiguitos: “Aquel que está allá abajo es mi papá… ¡Y no se va a dejar de ningún pendejo!”.

III

Puntuales, salen a las seis y poco. Es sábado y el cielo está encapotado. Triste. Por eso en la calle, los hombres se quitan el sombrero y bajan la mirada. Por eso las mujeres abrazan a sus novios y esposos. Por eso las madres estrujan a sus pequeños contra su pecho con la compulsión de la madre que no quiere que le quiten a su retoño.
Por eso hay mucha gente en las banquetas del bulevar Luis Encinas, saludando la marcha, resistiendo el llanto, aguantando las ganas de gritar y mentar madres y decir ‘estamos con ustedes porque mañana podemos ser nosotros’.
La marcha va, como diría Víctor Jara, con el alma llena de banderas.
También de lonas, mantas y pancartas que desde un silencio que aturde dicen: “Yo soy culpable por confiar mi hijo a corruptos”. “IMSS: No protejas impunes”. “No olvidemos”. “Cómo vivir sin ti, preciosa”. “Nada ni nadie por encima de la ley”, dicen, como doloroso sarcasmo; como un llanto que se ríe.
Como una mentada de madre que se agolpa en el pecho y amenaza con romper el aire.
Tummmm… …Tummmm… Tummmm….  … Suenan los tambores, fúnebremente acompasados.
Truena el cielo cuando llegan a la calle Matamoros para entrar al centro de la ciudad. Son miles y miles que en silencio marchan.
Pero el silencio pesa. Inflama. Se agiganta y parece que algo va a estallar en cualquier momento.
Mucha gente deja la banqueta y se suma a la marcha. No están solos, dicen, y se suman.
Y avanzan. En silencio avanzan. Con el corazón encogido, con los ojos de agua, con la boca seca, con el grito que se les hace un nudo en la garganta, avanzan.
Con su silencio dicen: ‘Justicia’.
Dicen ‘Amor’. Dicen, con su silencio de miles: ‘No están solos’.

IV

6:30. Sábado.
Tarde gris del Hermosillo lastimado.
Matamoros y Colosio, esquina donde esperan cientos de personas que al incorporarse a la marcha son una sola, recuperando para las calles el carácter de espacio púbico. El único donde se escribe la historia.
Algo tiene esta marcha que la vuelve poderosa. No son los diez, once, doce o no sé cuántos miles que caminan. No es eso.
Quizás sea la implacable, la devastadora ternura de Joselin Valentina, que está sentada en los peldaños de una escalera, con el cabello recogido en dos colitas que nacen como diminutas palmeras tropicales.
Quizá sea la mirada feliz e inocente que doblega al más macho o la sonrisa que jamás se volverá a ver, a menos que sea la que sus familiares sostienen en una lona donde también se lee: Nació 08-05-07 – Murió 05-06-09.
Con esa imagen, se incorporan, también, y con el rostro divertido y tierno de Joselin vuelven más poderosa la marcha, que en silencio avanza y en silencio suma y en silencio le mienta la madre a los asesinos.
Porque, ¿se han fijado? Los padres, cuando aluden a sus hijos no dicen ‘se murió’. Dicen: “me lo mataron”.
Otros que marchan son los periodistas. Van ahí también, en silencio con sus cámaras, micrófonos, libretas, teléfonos, con todo lo que les permita documentar y ser parte de esta jornada que hace historia en Hermosillo.
Es el despertar de una sociedad civil que llenó la plaza y tomó la calle por su cuenta. Los periodistas van, también, estremecidos en el redoble fúnebre de los tambores y el silencio angustiante de los miles que caminan con los ojos llenos de agua y las mandíbulas apretadas.
Por cuarta vez, Radio Bemba transmite en vivo, urbi et orbi. Desde la calle para todo el mundo reproduce el ruido de los pasos, la voz del silencio que en ocasiones, como es el caso, nos dice a todos: ‘No están solos’.
La calle Serdán es un río ruidoso y por lo tanto, algo lleva.
Ahí, otro muerto memorable se aparece. Mario Benedetti dice, desde una manta: “Hay odios que ennoblecen”. Y con ello les responde a los que desde la impunidad refrigerada de su oficina, se les hace fácil decretar que el dolor no se convierta en odio.
Hay odios que ennoblecen, canta, recita, musita, llora Benedetti desde el horror de la dictadura que le tocó vivir para que otros no lo viviéramos.
Y ennoblecidos, los padres y familiares de los niños muertos y de los que viviendo mueren en los hospitales para quemados, van, avanzan, con el alma adolorida y valiente para decir como dijo Roberto Zavala, “no nos vamos a dejar de ningún pendejo”.

V

Son Horas de Junio y la poesía aparece en yaqui y en todos los idiomas y dialectos. Hay un encuentro de escritores en Hermosillo y algunos dejaron el auditorio para sumarse al silencio que ensordece.
Caminan también, abajo y arriba de la tierra, dejando que sus musas caigan de rodillas al paso de tanta gente tan silenciosa y tan poderosa.
Hay 48 flechas aztecas clavadas en el corazón de los poderosos.
Al tomar el bulevar Encinas, para ir a Palacio de Gobierno, Laura Fernanda no aguantó. Se durmió con sus tan poquitos dos años de vida. Su papá tiene una cola en el cabello y la abanica en la carreola, mientras camina, con otros miles detrás de ellos, que como ellos, no saben que hay miles delante de ellos.

VI

La marcha avanza silenciosa y poderosa. Va acumulando el sentimiento. Los sentimientos que se mezclan sobre la calle, al lado del frío edificio de gobierno sin gobernante, porque dicen, cada vez que hay una marcha por los niños muertos, se va a Obregón, su ciudad natal.
“Ya son 48, ¿vas a esperar por más, hijo de la chingada?”, dice una pancarta, cuando pasa por las puertas de Palacio.
En Palacio hay dolientes de otros niños muertos. Víctor Abdiel es uno de ellos, víctima de la negligencia médica en el Hospital Chávez. “Es necesario hacer un alto. El gobierno no hace caso a las marchas silenciosas”, gritan sus padres.
La marcha se detiene. El silencio se rompe. “¡Justicia! ¡Justicia!, comienzan a corear todos. ¡Que renuncie! ¡Que renuncie!, vuelve a sonar la proclama en la sede del gobierno del estado de Sonora.
“Aquí está uno más del sexenio de Bours”, grita otro padre, que exhibe las crudas fotografías de su hijo descuartizado en un hospital.
“Son chingaderas”, grita. Y se queja de que algunos conductores de Telemax, la televisora gubernamental, los ha llamado ‘buitres’ por denunciar las negligencias médicas que les arrebataron a sus hijos.
Hay un momento de confusión. Un instante en que el silencio se rompe en Palacio de Gobierno y miles de voces se estremecen en un grito: “¡Que renuncie-que renuncie!”.

VII

A las 7:26, la marcha toma de nuevo el Luis Encinas rumbo a la Plaza Emiliana de Zubeldía.
Ahí va don Miguel Acedo, con un lazo negro en el brazo, sobre el bíceps flaco bajo su camisa blanca y sus 74 años. Es de los organizadores de la marcha y ha mantenido el paso como el mejor.
-Tiene buena condición, le digo.
-Qué madre, ya me he aventado cuatro, me responde. Y las que faltan, agrega con una sonrisa.
El río de gente se desborda rumbo a la plaza. Los carriles en un solo sentido son insuficientes, así que se abren y la gente toma toda la calle. Y avanza.
Nunca, antes, los hermosillenses tomaron los ocho carriles que unos toman como parámetros de progreso, y otros toman como el espacio público para decir que el progreso no debe ser a costa de la vida de sus hijos.

VIII

Laura Fernanda ya despertó. Se bajó de la carreola y camina de la mano de su padre.
Si a las seis de la tarde la Emiliana de Zubeldía era pequeña, a las ocho de la noche estaba reventando de gente. Ahí se rompe el silencio.
Cristina García es su nombre, pero es igual al nombre de muchos más que ahora lloran a sus hijos.
Ella es madre de una bebé que no murió en el incendio, pero la niña carga con las complicaciones de quien estuvo a punto de morir entre los gases tóxicos del material prohibido que se quemó en la guardería.
Estamos escribiendo la historia, para que si se repite, no sea porque nosotros nos hicimos a un lado, le digo a la muchacha que se acerca a preguntarme que si qué hago.
Le digo que no me mire a mí. Que mire allá, donde una madre carga con el peso de explicarle a su niña cada día, que debe separarse de ella, porque tiene que irse a trabajar.

IX

La plaza está oscura. Huele a cera quemada. Huele a lo que no quiero oler pero estoy ahí, junto a miles que aquí están, para decir algo. Para romper el silencio.
Las palabras de la madre calan hondo, porque le habla a miles de personas como si le hablara a su pequeña, sobreviviente del incendio, pero que difícilmente sobrevivirá el olvido:
“Perdón, mi amor, porque yo te prometí que nadie te lastimaría y te fallé. Perdóname mi amor”.
“Si ustedes nos dejan solos, ¿con qué voz vamos a pedir justicia?”, pregunta desde el templete Cristina García, la madre de la niña que aún se ahoga, quién sabe si recordando el humo.
Y la plaza tiembla con un grito: “¡No están solos! ¡No están solos!”.
La plaza está oscura, porque el alumbrado público se cortó esa noche, pero no hace falta. Más oscuros están los corazones de otros.
¿De cuáles otros?, surge la pregunta. Y una pancarta responde: “Niños ABC, en el corazón de unos, en la conciencia de otros”.

X

“Ustedes conocían a Ximena”, dice Raúl Álvarez, su padre, “porque durante todo este tiempo estuvimos pidiendo un milagro. Ella duró dos semanas con muerte cerebral y luchó contra la muerte. Ella nos enseñó sobre la lucha”.
Ximena fue la muerte 48 del incendio en la guardería ABC. Para la estadística oficial ella es una muerta más. Para su padre es el amor que llevará tatuado en la espalda, toda la vida.
Roberto Zavala está tranquilo. Su voz serena. Habla de Santiaguito, su hijo. De sus encantos y sus travesuras y la luminosidad que inundaba su casa cuando manejaba en reversa el Tonka corriendo de un lado a otro.
Porque le gustaba correr, al Santiaguito, de un lado a otro de la casa.
Se los presento, dice: a los policías que impidieron el rescate de más niños. A los bomberos que llegaron tarde. A los que firmaron permisos para que operara la guardería. A los dueños de la guardería, que recibían dos mil quinientos pesos al mes. Se los presento al gobernador y a la PGR; al juez que liberó a los detenidos con una fianza pagada con el fondo creado por el gobierno estatal para las víctimas.
Se los presento. Y ya que lo conocen les pregunto: ¿Ustedes creen que somos unos pendejos? Si esto queda impune, entonces sí seremos unos pendejos, gritó, en medio de la plaza.
Y aprovechando que Benedetti andaba  por ahí, casi lo cita cuando dijo que entre el gobernador y él hay algo personal. Le recordó a Bours que en una entrevista al diario Milenio, el gobernador declaró que algunas personas se le habían acercado para manipularlo.
No señor. Las únicas personas que se han acercado para eso, son las que usted mandó. Las que le dijeron que en el cielo, Santiago estaba triste porque yo estaba enojado.
Pero ustedes no conocen a Santiago. Yo sí. Y yo sé que en el cielo, Santiago está viendo para abajo y diciéndole a sus amigos: “Aquel pinche loco que está allá es mi papá. Y no se va a dejar de ningún pendejo”.
Los testimonios siguen. El silencio de la marcha se acabó. La voz de los padres inunda la plaza con un reclamo de justicia y muchas ganas de documentar la historia de una tragedia que se pudo evitar, pero la mezquindad y la ambición de los gobiernos no quisieron, porque pudo más la ambición de los gobernantes.
Alí Primera resucita desde algún lugar bajo la tierra venezolana, y canta, como siempre ha cantado, como seguirá cantando mientras sigan muriendo niños inocentes, víctimas de la mezquindad, la ambición y el blindaje que dan las cuentas bancarias millonarias.
Alí Primera canta, pre moderno y arcaico. Desfasado. No cabe en el Hermosillo, en el Sonora de progreso, desarrollo, modernidad y marketing.
Pero canta en el corazón de una sociedad herida que no sabe mucho de eso. Que no discute ideologías ni partidos.
Canta en el corazón de los padres a los que les han matado a sus hijos y eso, no conoce linderos.
En la plaza, en la voz de un poeta colombiano que vino a las horas de junio en Hermosillo, Alí Primera canta: ‘no basta rezar/hacen falta muchas cosas para conseguir la paz…’.
Canta Pancho Jaime, también, pero dice que no se puede cantar con un nudo en la garganta.
Cae la noche en la plaza. Jornada intensa y dolorosa. Convocatoria a volver a estar, como estaremos, el próximo sábado, sin falta.
Por los niños que murieron. Por los que no han muerto. Por los que merecen vivir, ahí estaremos.

julio 3, 2009 Posted by | Crónicas, Reflexiones | , , , , , , , , , | Deja un comentario

Tráfico de influencias.

Tráfico de influencias es la forma más elegante de llamarle.
Un gran tinglado de tráfico de influencias, sobre tráfico de influencias, sobre tráfico de influencias.

Primero. Antonio Salido, real socio de la guardería y no su esposa Marcia Gómez del Campo, es informado del incendio por el mismisimo gobernador Bours en persona, quien lo abraza y se lo trae en el vuelo privado que lo regresó a Sonora.

Segundo. Por varios días, las autoridades locales se niegan a dar los nombres de los dueños, hasta que dichos nombres empiezan a “brotar” por otros lugares como los apartados para comentarios de sus notas que tiene El Imparcial, entre otros periódicos.
Ya no había nada que hacer, los nombres eran de dominio público y por fin los dicen. Más bien los confirman.

Tercero. La autoridad local se tarda varios días, pero varios, para decir al final que no son competentes para darle cause a la investigación porque se trata de una guardería subrogada.

Cuarto. El secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, el gobernador, Eduardo Bours, y demás “colaboradores” escriben en la Casa de Gobierno el guión de cómo se hará la representación teatral de las investigaciones.

Cinco. Los dueños de la guardería intentan ampararse contra la acción de la justicia, pero el beneficio les es denegado.

Seis. Gómez Mont y Bours empiezan las escaramusas públicas, y la PGR atrae el caso. Ya han pasado no días, semanas.

Seis. Se giran las órdenes de aprehensión, pero, oh sorpresa, los dueños de la guardería ya se encuentran “refugiados” en algún punto de Canadá.

Que buenos escritores. Un poco más y su farsa se vuelve una comedia digna de Woody Allen.

julio 3, 2009 Posted by | Reflexiones | , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Nombres y apellidos

Por Yuriria Sierra
Como lo dijimos ayer (POST ANTERIOR, nota de CONTRALACENSURA), una vez que las autoridades sonorenses no fueron capaces de entregar un solo resultado de las averiguaciones de lo ocurrido en la guardería ABC en Hermosillo, la Procuraduría General de la República tomó el caso y ya giró órdenes de aprehensión contra nueve personas que se perfilan como responsables de lo ocurrido. Se trata de dueños y socios de la guardería: Marcia Matilde Altagracia Gómez del Campo, Sandra Lucía Téllez Nieves, Antonio Salido, Gildardo Urquides Serrano, María Fernanda Camou Guillot y Norma Cecilia Mendoza Bermúdez de Matiella, quien arrendó el predio donde murieron de inicio 42 niños; José Manuel Matiella Urquides, apoderado legal de la guardería; Marcelo Meouchi, el ex apoderado legal, y Arturo Leyva Lizárraga, delegado del Instituto Mexicano del Seguro Social en Sonora.

Como se ventiló desde los primeros días, Altagracia Gómez del Campo está ligada, aunque de manera lejana, con la familia de Margarita Zavala y, justo es ella la única a quien no se le puede detener porque se encuentra fuera del país.

Han sido pocos los días transcurridos, desde que la PGR tomó el caso, cuando se anuncian las detenciones que, aunque no todas, sí son un paso enorme para iniciar el proceso de todos los responsables de lo ocurrido. Y es que hablamos de una tragedia que denota las redes de corrupción inmersas en los más altos niveles de poder. Una corrupción pura, sin nada que ver con el narcotráfico, al menos no una droga fabricada por laboratorios clandestinos o sembrada en parcelas en el corazón de las sierras, sino de la favorita del género humano: el poder. Esa idea de poder hacerlo todo por el simple hecho de saberse en un puesto que lo permite casi todo. Influencias y tráfico que nunca terminan.

La guardería ABC es un símbolo claro de esa corrupción que hizo al gobierno de Sonora quedarse estático y que intentara mover un par de piezas “hábiles”, para quedarse con los derechos de las investigaciones y, así, pagar un duelo y sanar las culpas, porque nada nos aseguraba que la investigación iba a llevarse a cabo y, de realizarse, que iba a tener un final.

Eduardo Medina-Mora cumplió el mandato del Presidente y al menos ya hay nueve nombres y una investigación que se está iniciando. También hay una opinión pública furiosa y atenta, y exige que por primera vez se le demuestre que en verdad nadie está por encima de la ley, que no hay apellidos, lazos o amistades de por medio que se lleven entre los pies el adolorido sistema de justicia del país.

Y es que, aunque parezca ridículo, no es sino hasta casi un mes de lo ocurrido cuando, de manera oficial y hasta que la PGR toma el caso, escuchamos a las autoridades decir que las instalaciones de la guardería y las bodegas acondicionadas como tales no cumplían con las condiciones necesarias, establecidas en normas federales y locales, ni en seguridad industrial y, evidentemente, mucho menos en protección civil. Vamos, según el dictamen que dio a conocer el procurador, no había siquiera extintores necesarios para un inmueble de esas dimensiones. Así de mal estaba la guardería ABC y así de mal se hicieron las inspecciones que aprobaron su funcionamiento.

A la par, el Senado de la República informó que el director del Instituto Mexicano del Seguro Social, Daniel Karam, será llamado a la Comisión Permanente del Congreso de la Unión para que dé cuentas de hasta qué grado el IMSS es responsable de lo ocurrido, qué tanta participación tuvo la delegación estatal de su institución para que las condiciones de la guardería no cumplieran ni las normas básicas de seguridad y funcionara sin salidas de emergencia.

Este es un primer paso, con muchos días de atraso, pero al menos se dio lo que todos esperábamos: nombres y apellidos de quienes ahora tienen la vida de 48 pequeños en su espalda.

Medina-Mora cumplió el mandato del Presidente y al menos ya hay nueve nombres y una investigación que se está iniciando.

julio 3, 2009 Posted by | Columnas | , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Reparto de amparos: dueños, no; ex delegado IMSS, si

Por Diego Osorno y Alejandra Álvarez

El juzgado décimo de distrito de Sonora negó ayer la suspensión provisional de amparo a los dueños de la guardería ABC.

Entre los socios que buscaban evadir la acción de la justicia se encuentran Marcia Matilde Gómez del Campo Tonella —prima de Margarita Zavala, esposa del presidente Felipe Calderón— Antonio Salido Suárez, Alfonso Cristóbal Escalante y Sandra Lucía Téllez Nieves, cercanos al gobernador Eduardo Bours Castelo.

De acuerdo con la información del juzgado, el ex delegado del IMSS, Arturo Leyva, sí recibió una suspensión provisional de amparo, gracias a que depositó una fianza de 20 mil pesos para evitar la acción de la justicia.

La Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) no ha ejecutado las seis órdenes de aprehensión que consignó ante el juez, por su presunta responsabilidad en el incendio de la guardería ABC.

La dependencia explicó que se detuvo a siete empleados de la Secretaría de Hacienda del gobierno estatal, responsables de la operación de la bodega donde inició la conflagración y aún quedan seis órdenes de aprehensión por ejecutarse.

El fiscal estatal, Abel Murrieta Gutiérrez, expuso que no obstante que la Procuraduría General de la República (PGR) atrajo la investigación del siniestro, en el que murieron 48 menores, la PGJE se quedó a cargo de las consignaciones que había realizado.

[…]

Buscan acallarnos: padres de familia

••• Cristina García, madre de una de las víctimas de la guardería ABC, le propuso al gobernador Eduardo Bours que le “dé a uno de sus hijos a cambio del millón 400 mil pesos que les ofreció como indemnización para no demandar al estado.

La madre de Bryan Alexander calificó el apoyo ofrecido por el gobierno del estado a cambio de no proceder legalmente, de “acto indignante y una forma de pretender comprarnos”.

Deudos de los niños aseguraron que continuarán con las movilizaciones para exigir justicia, a pesar de que intentan acallarlos. Por ello, anunciaron que se trasladarán hoy a la Ciudad de México para realizar la megamarcha.

Además, informaron que centenares de organizaciones y colectivos civiles de todo el mundo los han apoyado. Incluso, anunciaron que deudos de los mineros fallecidos en Pasta de Conchos se sumarán a su protesta.

“Es necesario que se haga justicia, que se castigue a todos los responsables de los tres niveles de gobierno”.

julio 3, 2009 Posted by | Correo electrónico & Internet | , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

El factor guardería

Por Joaquín López-Doriga

Crece la indignación

Crece la indignación

En las elecciones generales de España, en marzo de 2004, el Partido Popular, con José María Aznar de jefe de gobierno y Mariano Rajoy como su candidato, le llevaba una ventaja irremontable al opositor José Luis Rodríguez Zapatero, del PSOE.

Aznar había gobernado ocho años, llevando a los españoles a un nuevo estadio de bienestar, en lo que se había montado la campaña de Rajoy, eje desde el cual había avasallado a Zapatero.

A una semana de las elecciones, el domingo 14 de marzo no había quien diera ganador a Zapatero, todo era para Rajoy, hasta que la mañana del jueves 11 se registró el más grave atentado terrorista en la historia de España, al estallar una serie de trenes de cercanías, siendo el referente la explosión en la estación Atocha, con un saldo de 191 muertos, mil 900 heridos y una España aturdida por el impacto y magnitud del ataque.

Desde el primer momento, el gobierno de Aznar y él mismo acusaron del golpe a la ETA, a pesar de las evidencias en contra, el modus operandi, y los explosivos utilizados, como le hicieron saber sus propios servicios de inteligencia.

Todo fue inútil. Aznar se montó en su macho, confiando que, en el marco del temor, se fortalecería el voto del miedo y beneficiaría a su partido, según su muy personal cálculo.
A la distancia, pensé que los españoles votarían mayoritariamente por Rajoy, porque no les daría tiempo de descifrar la estrategia oficial.

Lo que siguió en los dos días siguientes habrán de estudiarlo algún día: la sociedad, española, apesadumbrada por el golpe terrorista e indignada por la manipulación informativa del gobierno, lanzó una alucinante campaña de recados por el celular, invirtiendo en 48 horas las preferencias y dando la presidencia, con su voto en las urnas, a Zapatero.

Esto lo traigo a colación por el caso Sonora.

No veo cómo le puedan ganar una elección a un gobernador priista con su aparato oficial, el respaldo de su partido, el de Elba Ester Gordillo, con su SNTE y su Panal, y con el membrete del Verde.

Sólo la indignación organizada de la sociedad ante la tragedia de la guardería podría lograrlo.

Pero no sé si les dé tiempo.

Y tampoco si quieran.

julio 3, 2009 Posted by | Columnas | , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

En duda la investigación de la Suprema Corte

Lástima. Ahora resulta que la Comisión Permanente del Congreso de la Unión no es entidad facultada para pedirle a la Superma Corte que investigue el incendio en la bodega de Hacienda del Gobierno de Sonora, y poseriormente en la Guardería ABC.

La “buena noticia” es que los gobernadores sí están facultados para hacer la petición.

Será Eduardo Bours congruente con sus declaraciones de pedir justicia y hará la petición a la Suprema Corte, o hará como que no oyó nada y de dedicará a esperar que la PGR investigue y resuelva un crimen de lesa humanidad que pasó EN SONORA, frente a sus narices.

Nota completa de Carlos Avilés

La Comisión Permanente del Congreso de la Unión presentó de manera oficial la solicitud para que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) investigue el incendio de la guardería ABC en Hermosillo, Sonora, que provocó, hasta el momento, la muerte de 48 niños.

Suprema Corte de Justicia de la Nación

Suprema Corte de Justicia de la Nación

Sin embargo, la admisión de su petición está en duda porque desde octubre de 2007, la Corte determinó que la Comisión Permanente no está facultada para pedirle que investigue violaciones graves de garantías.

La Constitución prevé que este tipo de solicitudes sólo las pueden hacer el presidente de la República, los gobernadores, los propios ministros de la Corte “o alguna de las Cámaras de Congreso de la Unión”, pero no hace referencia a la Comisión Permanente que es la que opera en los recesos de ambas cámaras.

El único antecedente sobre un caso de este tipo fue el que se registró el 22 de octubre de 2007, cuando, de manera unánime, el Pleno de la Corte declaró improcedente una solicitud que le hizo la Comisión Permanente para ampliar la investigación que realizaba una comisión de magistrados en torno a los conflictos magisteriales, políticos y sociales registrados en Oaxaca durante el 2006.

En esa ocasión, el Pleno del alto tribunal rechazó la petición de los legisladores por considerar que la Comisión Permanente carece de legitimación procesal activa para promover dicha ampliación, ya que la Carta Magna no señala que dentro de sus atribuciones se encuentre la promoción de la misma.

Y ahora la solicitud de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión para que investigue el incendio de la guardería fue recibida en la Oficialía de Partes de la Corte, de donde el asunto se envió a la Subsecretaría General de Acuerdos para que determine el futuro de la solicitud en las próximas horas.

Si la solicitud es desechada sin que se analice su contenido, la única opción que quedaría es que alguno de los ministros de la Corte, por cuenta propia, haga suya la petición, tal como lo solicitaron los padres de los niños que fallecieron.

julio 2, 2009 Posted by | Correo electrónico & Internet | , , , , , , , , | Deja un comentario

Bours pierde la razón

Por Ricardo Alemán

Cuando un político o gobernante pierde la cabeza, los territorios de la política y el poder suelen transformarse en tierra fértil para el disparate. Ese parece ser el caso de Eduardo Bours,

Eduardo Bours

Eduardo Bours

gobernador de Sonora, quien desesperado porque en sólo 25 días perdió el proyecto político de su vida —el de ser presidente—, también parece haber extraviado los sentidos de responsabilidad, ética y de gobierno. ¿Qué es, si no una muestra contundente de extravío, que Bours proponga indemnizar a los familiares de los niños muertos en la guardería ABC —con casi un millón 500 mil pesos—, a cambio de que los deudos firmen en exclusiva para su gobierno la facultad de demandar al IMSS y al gobierno federal por la tragedia? ¿Qué significa esa monstruosidad a la que llegó el gobernador Bours —que, en medio del dolor de los deudos, pretender comprar los derechos de venganza personal contra el IMSS y de protección a sus parientes—, quien acaso alterado por su tragedia política personalísima se aleja de principios básicos de justicia, gobierno y Estado?

Desde su investidura de gobernador —caricatura de gobierno—, nos enseña que lo suyo no es la ley ni menos la justicia; que no es estadista y que está lejos del ejercicio ético del poder. “Todo tiene precio”, parece decir el bárbaro de Sonora. Por eso pone en la mesa un millón y medio de pesos para cada uno de los deudos —en eso tasa la vida de los niños—, a cambio de que le entreguen los derechos de ejecutar su venganza personal. Parece que asistimos al regreso de los gobiernos carroñeros.

julio 1, 2009 Posted by | Uncategorized | , , , , , , , , , , | Deja un comentario