Contra la censura

Burlando el cerco informativo en Sonora

Decepciona a padres decisión de la Corte

Luego de que la Comisión de Receso de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), anunciara que analizará en agosto el caso del incendio en la Guardería ABC de Hermosillo, Sonora, para saber si es procedente o no que la Corte atraiga el caso, los padres de los menores fallecidos se muestran decepcionados y enojados, con la decisión.

“Nos molesta y nos enoja que nos den esos trámites tan burocráticos, pero no perdemos la esperanza, les daremos este mes, si no seguiremos con más instancias”, expresó Patricia Duarte, del Movimiento de los Padres de la guardería ABC.

En entrevistada, Patricia Duarte, se expresó decepcionada, sin embargo, dijo que aunque la Corte haya decidido aplazar el tema por el periodo vacacional, aún confían en el órgano.

“Nuestra actitud es de decepción a la decisión que tomó la Corte, no hemos perdido la esperanza, pero si nos decepcionó que se nos alargara, porque eso es de lo que nos hemos venido quejando de las demás instancias; pero nosotros seguimos con la firme idea de seguir en la lucha, por lo que creemos que es justo, y sí seguimos con la confianza en ellos y vamos a esperar el tiempo que determinaron”.

Asimismo, Patricia Duarte, señaló que el Movimiento de los Padres de la guardería ABC, exigen saber qué fue lo que provocó ese incendio, y cárcel para todos los culpables.

“Tenemos necesidad, exigimos que nos expliquen qué fue lo que pasó y que se le castigue a los verdaderos culpables.”

También apuntó que ya han perdido contacto con las autoridades de Sonora, además de que la PGR no les brinda información sobre la investigación.

Podrían pasar años

Aunque la Corte decidiera investigar la tragedia de la Guardería en agosto, el procesamiento y resolución del caso podría durar 1, 2 o hasta 3 años.

Con este ritmo se han resuelto temas como Aguas Blancas, impulsado por el entonces Presidente Zedillo; el caso Lidia Cacho y Conflicto Magisterial en Oaxaca, presentados ambos por el Congreso de la Unión, se tardó 2 años respectivamente, aproximadamente.

El tema San Salvador Atenco, que lo hizo suyo en el 2006 Genaro Góngora Pimentel, el mismo día en que lo exigieron manifestantes frente a la SCJN, está a punto de decidirse.

Por CONTRALACENSURA, con información de Prodigy y AEE/PH

julio 13, 2009 Posted by | Correo electrónico & Internet | , , , , , , | Deja un comentario

Y después de los niños muertos… no, no se vale

Por Fidel Samaniego

“¿Sabes cómo distinguir de entre todas esas personas a mamás y papás de los pequeñitos muertos en la guardería de Hermosillo?” le pregunté a la joven reportera que estaba a mi lado.

Volteamos a ver a las mujeres y los hombres que esperaban afuera del edificio del Senado de la República a que empezara la comparecencia del director del Seguro Social, Daniel Karam ante integrantes de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión.

No, desde luego no eran quienes vendían una revista que en la portada tiene los rostros alegres de los 48 chiquitines, entonces, cuando les tomaron esas fotografías, a días, semanas o meses de ser asesinados.

Asesinados sí, por la corrupción, la negligencia, la impunidad, la desconsideración. Tampoco eran quienes repetían consignas contra el presidente Calderón, el gobernador Bours, el director Karam.

Ni quien les dirigía.

Una señora con un casco de bombero, y manchas negras en la cara, y un muñeco y una muñeca quemados, en sus brazos, como parte de su actuación, la que le valió ser quien apareciera en las primeras planas de varios periódicos porque daba la imagen sensacional y pretendidamente dramática, la que vende ejemplares.

Ella es de las seguidoras de Andrés Manuel López Obrador, una de quienes el día en el que se iba a aprobar la iniciativa de reformas en materia energética se tiró al piso para evitar que pasara el camión en el que viajaban los senadores.

No, ninguna de ellas, de ellos.

Se les distinguía, a las mamás y los papás de dos de los niños inmolados, porque avanzaban lentamente, con un silencio que gritaba, y sus miradas de infinito dolor. Y no, no buscaban vender nada.

Como nada, nadie podrá jamás recompensarles por la más terrible de las pérdidas, la de una hija, un hijo.

No, tampoco pretendían que sus imágenes fuesen captadas por las cámnaras, o sus voces por las grabadoras.

Quizá ya estén hartas, hartos, de ser noticia que capta rating, lectores. Miren, supuestamente, muy supuestamente, uno, el que reportea, el que escribe, debería mantenerse ajeno, no involucrarse.

Imposible.

Muchas veces en mi carrera no he podido controlar la emoción, o la risa, o el llanto, o, como en lo ocurrido el miércoles de la semana pasada, la indignación.

Una comparecencia, la del director del IMSS en la que el principal motivo de la atención, de la expectación, del morbo, eran las listas de los nombres de quienes poseen y manejan las guarderías que les han sido subrogadas.

Una cita a la que quizá debería también haber acudido el hoy secretario de Comunicaciones y Transportes, Juan Molinar Horcasitas, el que como director del Seguro contrató a Carla Rochín, la coordinadora de guarderías y quien entre sus méritos y antecedentes tiene el de ser amiga de los jerarcas del gobierno federal y del PAN, ex diputada federal, licenciada en decoración de interiores y ex gerente del restaurante guanajuatense El Gallo Pitagórico, quien por cierto ni acudió ni ha dado la cara.

Una comparecencia que fue una burla para los dolientes, para la memoria de los niños y niñas que murieron en ese infierno en que se convirtió la guardería criminalmente instalada en una bodega.

Karam habló y habló.

Dijo que el IMSS fue el primero en tomar medidas, en despedir al delegado estatal y a otros funcionarios, y que ninguno de los responsables quedará sin castigo, sin importar filiación política, nivel o parentescos.

Después habló de lo que originó la tragedia, y de las medidas que se han tomado y se tomarán para que nunca más vuelva a ocurrir.

O sea, después de los niños fallecidos…

Las listas.

Las llevaba en cinco discos compactos, uno para cada fracción parlamentaria.

Después de más de un mes, no se les ocurrió, a él y a sus colaboradores, o no quisieron llevar ya las hojas impresas, mil 700 por cada disco.

Y cuando por fin aparecieron en las pantallas de las computadoras, y en las hojas que se repartieron, luego de casi 3 horas de comparecencia, lo que importó a algunos de los legisladores fue el impúdico intercambio de acusaciones.

Que si en las listas aparecían los nombres de un primo hermano de Felipe Calderón, y de un hermano y las hijas del ex gobernador guanajuatense Carlos Medina Plascencia, y de un hermano de Vicente Fox, dijeron los perredistas.

También está la militante del PRD y funcionaria del gobierno capitalino Malú Micher, respondió una panista.

Listas, relación muy irregular, en la que se confunden quienes participan como integrantes de consejos directivos de guarderías, asociaciones sin fines de lucro y los que las poseen como negocio.

Guarderías que proliferaron en el ramo de la subrogación a partir del sexenio pasado, cuando el Seguro dejó de construirlas.

Pero…¿y esas mujeres, esos hombres, mamás, papás de los peques fallecidos?

Pues ahí estaban. Con su silencio. Con su dolor.

Una de ellas movió la cabeza de un lado a otro, inocultable su estupor, su indignación, cuando un senador de Convergencia, el primero en hablar, felicitó al director del Seguro Social por su trabajo de recopilación de datos sobre los propietarios de las guarderías.

Cuando llegó Daniel Karam, saludó de mano a los legisladores, un asistente le pasó la tarjeta en la que le dijo que en la sala estaban los dolientes, se dirigió a ellas, a ellos, les saludó,, no le respondieron.

Al final, le mostraron una cartulina en la que le pedían que por inepto, por encubridor, renuncie.

Cuando se marchaban, me acerqué a una de las señoras. En su camiseta está grabada la imagen de su hijo. Le llaman… le llamaban Yeyé.

“Es que como desde chiquito todos le decíamos Bebé, el se decía Yeyé, así decía que se llamaba, así se le quedó” me dijo cuando le pregunté.

Y durante unos cuantos segundos, quizá por el recuerdo, por revivir imágenes, y esa vocecita, recuperó la sonrisa.

Después se marchó.

Ya no la acosaban reporteros. La nota eran, ni siquiera las guarderías que siguen funcionando con instalaciones deficientes, menos las que sí cumplen, sino las listas, los nombres.

Ya era de noche.

Su mirara otra vez era infinitamente dolorosa.

Y su silencio seguía gritando.

Y Yeyé… Yeyé ya no iba de su mano como cuando salían a pasear ni la esperaba en casa.

julio 13, 2009 Posted by | Crónicas | , , , , , , | 1 comentario

Dormir como bebito

El Zancudo

(No mata, pero hace roncha)

El Zancudo

El Zancudo

 Arturo Soto Munguía

Y luego aparecieron otra vez los ángeles, como les llaman.

Los Niños de Hermosillo. Los que en lugar de ser paridos, parieron a sus padres y madres y parieron también a todos los que primero marchan y luego se aprietan en la plaza.

Los que se abrazan, los que se miran, los que se hermanan al tocar hombro con hombro.

Los que aguantan a pie firme el sentimiento porque saben que son muchos y que no están solos.

Apareció por ejemplo María Magdalena en la garganta de Abraham Fraijo. Le siguió un redoble de tambores. Y se estremeció la plaza con un grito: “¡No debió morir!”.

Le siguió Andrea y el redoble y el grito que estremece: “¡No debió morir!”.

Apareció Emilia, su hija, y la voz se hizo añicos, y la gente lo sostuvo entre sus brazos con un grito: “¡No debió morir!”

Apareció Héctor, Ximena, Jonatan, Luis, Juanito, Bryan, Nayeli, María, Jesús, Joselin…

Y cada vez que aparecía uno de ellos, aparecía un redoble de tambores y un grito que decía “¡No están solos!”.

II

El silencio está otra vez en el sur de Hermosillo, y avanza al centro con su estruendo de pasos silenciosos.

La vanguardia de niños en carreola suma filas mientras avanza. 10, 20, 30… muchos niños van a la vanguardia, otra vez, como lo han hecho seis veces desde que comenzó todo esto.

El silencio avanza, doloroso. Huele a incienso en la partida.

El silencio marcha y se refresca con el agua helada que Ana María Millán reparte a discreción desde una hielera repleta. No es nada: ni doliente, ni pariente, ni nada, dice.

Nomás la voluntad de dar de beber al sediento, a los miles que caminan retando el verano hermosillense.

En la ciudad, la solidaridad ha tomado las banquetas y flanquea la marcha.

Muchos para sumarse, otros para rezar una oración a su paso; otros, como María, para dar su amor embotellado y fresco, a los que en silencio doloroso van marchando.

La marcha sale puntual, otra vez, desde las instalaciones aberrantes de la guardería ABC.

En algunos postes hay grandes moños negros.

Más arriba de ellos, aparece inopinadamente el rostro de alguien que busca convencer de su autenticidad con una sonrisa falsa, un rostro feliz, un cutis rozagante gracias al bendito ‘Photoshop’, que elimina todas las imperfecciones y proyecta todas las virtudes.

Un mundo perfecto sonríe a la marcha desde algunos postes, más arriba de los moños negros.

El silencio va acumulando rabia. El silencio de la marcha cada vez es más difícil de contener.

La línea sonora de la marcha deja caer esporádicamente sus redobles y marca el ritmo de los pasos, que caminan y se multiplican.

Su silencio se escucha ahora en Hermosillo. Se escucha en el aplauso que comienza de repente. Como murmullo, despacito, tímido. Y va creciendo a lo largo de la marcha que cada vez se resiste más a ser silencio.

Los aplausos son las ganas contenidas de decir ¡Presente! Y ¡Aquí vamos!

Por eso en el Bulevar Vildósola, el silencio se rompe en un aplauso que se extiende.

Por eso María Rosario López no se cansa de romper el silencio. Es la que cada sábado por la tarde, hace llorar las campanas de la iglesia de San José, en la Piedra Bola.

Es ministro de la comunión y está a cargo de la sacristía. Su encrespada melena blanca no está a tono con su fuerza. Recarga el suave peso de su cuerpo en cada esfuerzo, y allá en lo alto, mientras la campana llora, Rosario López explica, con una sonrisa, que ella es la que ha saludado a la marcha cada vez que pasa por ahí, con las campanas.

Y las hace sonar, pero no suenan a duelo, sino a lucha.

Se rompe el silencio, por ejemplo, cuando la marcha toma la explanada y la va llenando. Cuando se apaga el alumbrado de la plaza, y comienzan a encenderse las veladoras, los celulares como luciérnagas azules que iluminan poco a poco el corazón del Centro de Gobierno.

Cuando Catalina Soto toma el micrófono y agradece la presencia de tantos, multitud hermosa y entrañable, le llama.

Cuando dice que los socios, los propietarios, los cómplices de la guardería ABC, van a pagar caro.

Por más fuero que tengan. Por más impunidad de la que hayan gozado. Por más que retuerzan la ley, van a pagar caro por este crimen que estremeció al mundo.

“Es la hora de los pueblos, de la justicia, y no se ha de ver más que la luz”, dice, y la multitud le responde con un grito que identifica el sentimiento auténtico, el porqué de su presencia: “¡No están solos! ¡No están solos!”

 III

 Ya van seis marchas. Seis veces que una maravillosa diversidad hermosillense toma la calle.

Ya van seis y un policía municipal, de tanto andar los mismos pasos, de tanto oír, de tanto ver, termina por sumarse a los que marchando son un chingo y quisieran ser más.

Reporta entre siete y ocho mil manifestantes, tan sólo en la salida.

Esa misma cifra reporta El Imparcial al día siguiente, pero aludiendo al mitin, en la plancha del Centro de Gobierno, una explanada de 3 mil metros cuadrados, atestada de gente.

Cuatro por metro cuadrado. Doce mil, nada más en la plancha, más los que llenaron los dos carriles de la avenida Comonfort.

Cálculo sencillo que El Imparcial no hizo y se desmintió a sí mismo con una gran foto en primera plana, a color, de la plaza llena.

También dos planas en interiores.

Una cobertura excepcional, comparada con la que hizo Expreso, el diario de Julio Luebbert, a quien alguna vez Eduardo Bours aludiera como ‘aprendiz de cacique’.

Aprende pronto, por lo visto.

Para Expreso la marcha no existió. En sus páginas no hay una foto, una sola línea, un comentario de la Sexta Marcha.

Cuando los niños que hoy marchan en carreola, los que caminan, los que se espantan, se asomen a las hemerotecas a ver el periodismo que se hacía en el Sonora del año 2009, se les va a caer la cara de vergüenza.

La democracia de las cavernas sólo puede engendrar un periodismo de las cavernas.

Un día después del dos de octubre de 1968, la noticia más importante de los diarios, como cita una vieja canción de protesta, fue el estado del tiempo.

Un día después de la Sexta Marcha por la Justicia, cuarenta años después, la noticia más importante del Expreso fue el lento conteo de los votos.

El próximo galardón de la SIP para Expreso, será a la “Noticia No Publicada”.

 V

En la explanada, aparecieron todos los niños del incendio en la guardería ABC.

48, para ser exactos.

Pero aparecieron también los que están vivos en los hospitales. En recuperación. En la muy larga, dolorosa, terrible recuperación de las secuelas del incendio.

Algunos de ellos están ahí, en la marcha. Han estado desde la primera.

Son guerreros, como los que cayeron. Y están ahí marchando, sosteniendo cartulinas los que pueden; los que no, echando la siesta bajo el calorón hermosillense, abanicados en la carreola que empuja su madre, su padre.

La luz de la sexta marcha los ilumina y les da nombre y apellido entre la multitud aparentemente anónima, pero que también tiene nombre y apellido.

Los sobrevivientes del incendio rompieron el silencio y de todas partes y de ninguna, salieron.

Alguien gritaba su nombre entre la gente. Abraham lo repetía en el micrófono. Los redobles lo subrayaban y la gente lo reverberaba en un grito que se escucha en todo el mundo: “¡No debe morir!”.

Y así fueron apareciendo todos, los que no murieron, los que deben vivir.

 VI

Un par de días atrás, el gobernador de Sonora declaró ‘urbi et orbi’ que estaba tan satisfecho, que dormía “como un bebito”.

¡Vaya metáfora cuando hay 48 bebitos muertos en la tierra que gobierna!

Vaya mensaje para los que esta noche están aquí, sosteniendo entre sus manos la imagen de sus bebitos, algunos muertos mientras dormían, por la corrupción de los gobiernos.

Vaya sarcasmo para los que buscan un hombro dónde recargar su pena.

Vaya ironía para los que esta noche declinan el uso de la voz, porque el recuerdo los asalta, los lacera, los golpea, los encabrona.

Vaya metáfora, señor gobernador, para decir que se siente tan satisfecho de lo que hizo, tan tranquilo, que duerme como un bebito.

No es lo mismo mandar a chingar a su madre a un profesor en pleno 15 de mayo, que jugar así con el dolor de quien ha perdido un hijo.

Por eso se lee, desde la tribuna, la carta que escribió Ofelia Medina, excepcional actriz mexicana y dirigente a Mujeres sin Miedo, dirigida al gobernador de Sonora, Eduardo Bours.

“El dulce sueño del gobernador es la pesadilla de todo un país, que pide justicia, que exige que usted despierte y se ocupe de sus obligaciones, asuma su responsabilidad, deje de hacer de la vida de nuestra infancia un sucio business, deje de traficar con influencias y no proteja a quienes deben recibir un castigo ejemplar, por el grave delito a la humanidad, que se ha cometido en Sonora, que usted, dormido como un niño, gobierna”, dice la carta.

Y Abraham asegura que el gobernador no duerme como bebé, “ni puede caminar sin guardias por las calles, sin el temor que le griten ¡Asesino!”.

Usted es el culpable y no podrá dormir tranquilo mientras viva, sentencia.

¡Asesino! ¡Asesino!, gritan en la plaza.

¡Que renuncie, que renuncie!, vuelven a gritar.

VII

Cristina García aguanta en posición de firmes, arriba del templete, erguida. Dura.

A su lado está su esposo flaco, correoso, de quijadas apretadas siempre. En sus manos sostienen la imagen de su hijo y eso los sostiene así. Firmes.

Los hermosos ojos de cristina son enormes. Si llorara como la primera vez, la marejada arrasaría a todos. Pero no tiene más llanto porque ha llorado demasiado.

Ahora prefiere leer y hacerse cargo, a título personal, del recuerdo de San Ignacio Río Muerto, donde siete campesinos fueron asesinados y eso le costó el cargo al gobernador de aquél entonces, en 1976, Carlos Armando Biebrich Torres.

Hoy, más de treinta años después, no hay un solo funcionario preso por la muerte de 48 niños.

Ahora, la madre prefiere gritar su exigencia de que renuncien el director del IMSS, David Karam, y el gobernador Eduardo Bours.

Y desde su dolor de madre, también les manda un mensaje a los dueños de la guardería en que murió su hijo: ‘podrán engañar a la justicia, pero su conciencia permanecerá acechada por 48 ángeles’.

VIII

La mamá de Jonatan dice que acaba de abrir el cajón de su ropa. Que aún no ha lavado su pijama para conservar su olor. Y su voz se quiebra y se calla.

Y el silencio se llena con un grito: ¡No están solos! ¡No están solos!

Eso le da fuerzas para hablar a nombre de otros padres. Los que están batallando en el DF para que atiendan a sus hijos, heridos en el incendio de la guardería.

Dice que en el IMSS de Guadalajara, retuvieron al suyo. Que no la dejaron llevarla al Hospital Shrinner’s de Cincinnati, donde hoy se recupera una compañerita de su hijo.

Llora cuando sugiere que su hijo se pudo haber salvado, si el IMSS hubiera permitido que lo llevaran a Cincinnati.

También habla el papá de Fátima, pero apenas le alcanza el aliento para saludar y agradecer.

Dice que su hija no es la 5 ni la 10 ni la 48. Que se llama Fátima… pero su voz simplemente se niega a salir, el dolor le atenaza el cuello.

Su esposa lo toma por los hombros. Lo abraza y lo mira. Y toma el micrófono con una mano, mientras con la otra acaricia su vientre preñado de orgullosos varios meses.

Y desde ahí habla, poco, porque el llanto no la deja. Pide justicia. Abraza a su esposo y así abrazado lo lleva junto a otros padres y madres que también lo abrazan, arriba del templete.

“¡No están solos! ¡No están solos!”, se oye de nuevo.

XI

El acuerdo de la Sexta Marcha, es dirigirse hacia la Casa de Gobierno en la Colonia Pitic. Porque no se les hace justo, dicen, que el gobernador duerma como bebito, mientras 48 bebitos murieron cuando dormían.

julio 13, 2009 Posted by | Crónicas, Reflexiones | , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Todos a la marcha ¡No están solos!

Hoy SÁBADO 11 DE JULIO.Vela

Marcha de la luz de la Guarderia ABC a el Centro de Gobierno.

Todos con una vela/veladora, a patir de las 18:00 horas.

¡¡¡No dejemos que la apatía de la que recién salimos acabe con esta muestra extraordinaria de civilidad y solidaridad!!!

julio 11, 2009 Posted by | Reflexiones | , , , , , | Deja un comentario

Micrositio

Micrositio interesante:

http://www.exonline.com.mx/exparallevar/especiales/guarderiaABC/

julio 10, 2009 Posted by | Correo electrónico & Internet | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

El día más importante

El Zancudo.
No mata pero hace roncha.

El Zancudo

El Zancudo

Por Arturo Soto Munguía

“Si ustedes nos dejan solos, ¿con qué voz vamos a pedir justicia?”
Cristina García, madre de Bryan Alexander, una de las 48 cruces del 5 de junio.

La de mañana sábado, es la marcha más importante de las seis a las que han convocado los padres de los niños muertos en el incendio de la guardería ABC, en Hermosillo.
Desde el 5 de junio, la sociedad hermosillense abrazó el duelo de las familias lastimadas, lo hizo suyo y lo reiteró en millones de pasos silenciosos que de tan callados, han vuelto hacia sí los ojos de todo el mundo.
Y en todos los idiomas han hecho suya esa palabra tan sencilla: “Justicia”.
El Movimiento 5 de Junio está construyendo una historia ejemplar, como sólo podría ser ejemplar la hazaña de impedir que la muerte de 48 niños quede impune.
Ha congregado en torno suyo a una impresionante diversidad hermosillense, que salió a las calles a probar lo que está dispuesta a hacer cuando se meten con sus hijos.

II
La gente salió a sentirse mayoría. A sentirse poderosa, como sólo pueden ser una madre, un padre cuando le arrebatan a sus hijos.
La gente no salió a contar los votos ni a calcular el número de plurinominales, sino a exigir justicia.
¿Influyó en el ánimo de los electores? Sí, pero eso es la consecuencia natural de un ejercicio de gobierno inadecuado, para no decir corrupto.
Luego entonces, comenzó a influir desde el momento en que aparecieron los deslindes y las acusaciones entre la clase política, cuando aún no se disipaba el humo del incendio.
Y después de un mes en que no se resolvió nada, en que se escamoteó la información a pesar de todos los ISO 9000 a la transparencia, y en que la disputa electoral se montó en la tragedia, se sucedieron cuatro marchas, cada una más grande, más poderosa.
Hasta que llegó la quinta, la del cuatro de julio, un día antes de las elecciones.
Esa marcha convocó por lo menos a 20 mil asistentes y su silencio estremeció a todo el mundo con su estruendo desde la plaza pública, para gritar: ¡Aquí estamos, no nos cansamos, no nos rendimos!
Y entonces todos voltearon a ver. Y todos comenzaron a verse entre sí y a preguntarse si valdría la pena una tarde diferente, para decirle a los hijos que si el fuego los hubiese tocado, también estarían en la calle y en donde hubiera que estar, para exigir justicia.
Y esa convocatoria hizo que decenas de miles tomaran la ciudad y marcharan, solidarios y atentos, respetuosos e indignados, preguntándose mil cosas.
Escuchando el llanto de la madre, los sollozos de la abuela, el grito desgarrado y desgarrador del padre, estuvieron ahí, solidarios, haciéndose uno con todos.
Eso volvió poderoso este movimiento.

III
Después del rumbo que ha tomado el tristísimo proceso electoral, la sociedad hermosillense que asistió a las marchas anteriores debe saber que si la de mañana se debilita, estaría dándole la razón a quienes sostienen que los motivos de la marcha eran otros.
Creo que no es así, por una razón sencilla:
La campaña electoral jamás levantó suficientes simpatías. Los candidatos tuvieron que montarse en los hombros del grupo, el cantante de moda, para enviarle a la gente a través de las pantallas y en los diarios, el mensaje de que sus simpatizantes eran muchos.
Una campaña tan hueca, tan plana, tan bizarra al mismo tiempo, jamás convocó el interés mayoritario, como lo prueba hoy el índice de abstencionismo, el mayor que se haya registrado en la historia contemporánea del estado.
Más de la mitad de los sonorenses en edad de votar, prefirieron ignorar el proceso de sucesión gubernamental 2009. Muchos lo despreciaron.
De la ‘minoría’ que sí fue a votar, la ‘mayoría’ no lo hubiera hecho si no es porque les fueron a cobrar el piso de cemento, las despensas, las prótesis, los lentes o las láminas negras.
O las galvanizadas, que resultan tan frescas en el techo de sus casitas, ahora que la sensación térmica ha alcanzado los 51 grados centígrados.
O porque los llevaron y trajeron en taxi. O porque de plano les tiraron con una feria, tan poquita, que hasta sobra para comprar todas las promesas envueltas en ese billete.
Así, cualquiera voltea atrás y ve tan cavernaria la realidad electoral, que toma la decisión de no ser parte de ella, ignorando una costosa, tardía y probadamente ineficaz campaña de promoción al voto, (no a la cultura democrática), lanzada a fuego graneado durante los días previos a los comicios.

IV
La multitud que se reunió el pasado 4 de julio en la plaza Emiliana de Zubeldía, la que marchó desde la ciertamente aberrante guardería ABC; la que vio sumarse a miles en el camino, no lo hizo atendiendo un llamado de los dirigentes partidistas o de sus candidatos.
Que no se la jalen tanto.
Sus campañas no convocaron el interés ciudadano. No encontraron la forma de hacerlo porque su oferta política más evidente es la reyerta a chingadazos.
Y esa no es prioridad en la agenda ciudadana de estos días, en Hermosillo.
Aquí, ahora, la gente que está en la calle por su propio pie y con sus mismas exigencias, está pidiendo otra cosa.
Las demandas son muy concretas, justas y legítimas.
Están contenidas en el Manifiesto a la Nación que presentaron los padres de familia durante la quinta marcha el pasado 4 de julio.
1.- Justicia ejemplar, completa e imparcial a través de procesos transparentes a todos los culpables del asesinato y de las lesiones a nuestros niños y niñas.
2.- Reparación del daño moral a través del pago de indemnizaciones de acuerdo a la enorme magnitud de la pérdida, sin condicionamiento alguno ni cesión de los derechos.
3.- Atención médica especializada de la más alta calidad y de por vida para todos los niños y niñas convalecientes y a sus familiares, a cargo del Estado y sus instituciones.
4.- Cancelación inmediata de todos los contratos de subrogación de todas las guarderías del IMSS en manos de particulares.
5.- Sustitución total del modelo neoliberal de salud y seguridad social, que es la causa primigenia de esta desgracia, por uno nuevo que ponga por delante las necesidades del pueblo.
6.- Demolición de las aberrantes instalaciones del sitio de la tragedia, la construcción de un hospital y la elevación de un monumento en memoria de los niños y niñas asesinados y heridos.

V
Demandas contundentes, como una vida cotidiana destrozada. Simples, como la certeza de que en eso de la corrupción y la impunidad, el gobierno es una mona vestida de seda y luego entonces, mona se queda.
El motivo de la marcha de este sábado no es el recuento de los votos.
Los motivos de la marcha son otros y lo siguen siendo.
Por eso hay que asistir este sábado, para demostrar que el gozo de saberse mayoría no tiene que ver con el reparto de plurinominales, sino con la exigencia de justicia para esas familias hermosillenses, que pudieron ser cualquier familia.
Para que no nos confundan.

julio 10, 2009 Posted by | Crónicas | , , , , , , , , , | Deja un comentario

Buscan a responsables de tragedia en guardería ABC en 178 países

Después de la presión ejercida por CONTRALACENSURA (jajaja) la PGR giró por fin la orden de captura internacional…

Interpol

Interpol

Por Luis Alberto Medina

La Procuraduría General de la República, a través de la Policía Federal Ministerial (PFM) solicitó a Interpol México buscar en 178 países a los implicados en el incendio de la Guardería ABC en Hermosillo.

En un comunicado de prensa, la PGR informó que requirió a la Interpol en el País emitir la difusión internacional de búsqueda denominada “ficha roja”.

“Para la captura y detención, en cualquiera de los 178 países miembros de la Organización Internacional de la Policía Criminal, de las personas implicadas en el incendio de la Guardería ABC en Hermosillo, Sonora.

“Para que respondan por su probable responsabilidad en la comisión de los delitos de homicidio culposo, lesiones culposas y ejercicio indebido del servicio público”, indica el boletín.

julio 7, 2009 Posted by | Correo electrónico & Internet | , , , , , , | Deja un comentario

Dream Team legal para dueños de la guardería ABC

Por Alfredo Méndez

¿Y los dueños, gobernador?

¿Y los dueños, gobernador?

El despacho jurídico y notarial que encabeza el doctor en derecho, Jorge Pesqueira Leal, coordinador del posgrado de la materia en la Universidad de Sonora, asumió la defensa de los propietarios de la guardería ABC de Hermosillo, en la cual ocurrió un incendio el pasado 5 de junio que dejó un saldo de 48 niños muertos, informaron ayer fuentes del gobierno federal.

Pesqueira, influyente abogado de la entidad que en 2004 presidió la Comisión de Seguridad Pública del Congreso sonorense –agrupación de reconocidos abogados que fue creada para elaborar, aplicar y evaluar los exámenes de oposición para ocupar las plazas vacantes de agentes del Ministerio Público en la entidad–, ha sido profesor de varios jueces penales, notarios, fiscales y ex procuradores locales.

En tanto, otro abogado de ese despacho informó ayer a La Jornada que los inculpados, entre ellos Marcia Matilde Altagracia Gómez del Campo –prima de Margarita Zavala, esposa del presidente Felipe Calderón–, se encuentran ocultos en algún lugar del extranjero.

Indicó, que los ahora prófugos regresaran a Hermosillo para presentarse ante el juez federal que ordenó su aprehensión una vez que cuenten con un amparo.

El pasado sábado, la PGR informó que el juzgado primero de distrito en materia de procesos penales federales libró una orden de aprehensión en contra de nueve personas acusadas de 48 homicidios culposos.

Aunque la dependencia federal no proporcionó los nombres, fuentes consultadas por este diario revelaron que las órdenes de captura se libraron en contra de Gildardo Urquides Serrano, ex tesorero del PRI estatal; Sandra Lucía Téllez Nieves, su esposa; María Fernanda Camou Guillot, Marcia Matilde Altagracia Gómez del Campo y su esposo, Antonio Salido, ex director administrativo de la Secretaría de Infra- estructura y Desarrollo Urbano.

La lista incluye a Arturo Leyva Lizárraga, ex delegado del IMSS en Sonora; Marcelo Meouchi, ex apoderado legal de los socios de la guardería; José Manuel Matiella Urquides, actual apoderado legal, y Norma Cecilia Mendoza Bermúdez de Matiella, arrendadora del predio donde se encontraba la guardería.

julio 7, 2009 Posted by | Correo electrónico & Internet | , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Demandan a IMSS por mil millones de pesos

Por Francisco Gómez

Marcha DF, Foto: Luis Alberto Medina

Marcha DF, Foto: Luis Alberto Medina

Un tribunal federal dio entrada a la primera demanda contra el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y su titular, Daniel Karam Toumeh, por daño moral por mil millones de pesos, a causa de las heridas y lesiones permanentes sufridas por una de las víctimas del incendio de la guardería ABC, de Hermosillo, Sonora.

La acusación por conductas y actividades administrativas irregulares e ilícitas, que desembocaron en daños contra la menor, incluye también a la directora de guarderías del IMSS, Carla Rochín Nieto, y a la ex directora del área, Dora García Kobeh.

La demanda presentada ante el Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa por los representantes legales de Vania Vanesa Carmona Córdova —una niña de siete meses que resultó con quemaduras en casi todo el cuerpo, y que le dejarán daños permanentes—, será analizada por la magistrada Consuelo Arce Rodea, integrante de la Segunda Sala Regional Metropolitana del organismo.

Por lo pronto, se solicitó la comparecencia “personalísima” del director del Seguro Social, Daniel Karam Toumeh, y de García Kobeh y Rochín Nieto, además del representante legal de ese instituto.

Expediente abierto

De acuerdo con el expediente 17294/09-17-02-7, al cual tuvo acceso EL UNIVERSAL, los padres de la menor afectada, Carolina Esther Córdova y Alonso Carmona, decidieron promover el “procedimiento de reclamación de responsabilidad patrimonial del Estado” contra los funcionarios antes citados, luego de considerar que todos ellos incurrieron en conductas y actividades administrativas irregulares e ilícitas que se encuadran y están sancionadas por la Ley Federal de Responsabilidad Patrimonial del Estado y el Código Civil, por lo cual piden una indemnización no menor a mil millones de pesos.

El incendio ocurrido el 5 de junio pasado en la guardería ABC ha dejado hasta el momento un saldo de 48 niños muertos por quemaduras e intoxicación, además de otros menores que actualmente se encuentran hospitalizados por las lesiones sufridas durante el siniestro, hechos que la Suprema Corte de Justicia de la Nación analiza atraer para su investigación.

Piden reparar daño moral

En lo que respecta a la demanda por daño moral, los padres de la menor —actualmente internada en el hospital San José, en Hermosillo, Sonora— exigieron que una vez que sea dictada la sentencia correspondiente, un extracto de la misma —que refleje adecuadamente su naturaleza y alcance— sea publicado en los medios de comunicación que determine el citado tribunal; además, los padres de la niña pidieron que el IMSS se haga cargo de los costos del proceso.

Fotos como pruebas

En la demanda interpuesta se anexaron las fotos de Vania, con las quemaduras que sufrió en diversas partes de su cuerpo; se aprecian las lesiones e intervenciones quirúrgicas a las que ha sido sometida desde el momento en que fue rescatada del fuego por su propio padre. Las impresiones constituyen parte de las pruebas aportadas para acreditar la presunta responsabilidad de las autoridades.

La querella es independiente de las acciones civiles y penales que puedan derivarse del caso de daño moral contemplado en la Ley Federal de Responsabilidad Patrimonial del Estado, ésto último acreditado —según los padres y apoderados legales— por las lesiones físicas que sufrió la menor durante el incendio.

Según el contenido de la demanda, fue administrativamente irregular e ilícito que las averiguaciones previas abiertas sean manejadas como asuntos especiales y no se determine en forma transparente la responsabilidad de los servidores públicos involucrados, lo mismo que a la fecha, y no obstante existir señalamientos precisos, no hay citación de autoridades responsables, ni comparecencias frente a los afectados.

También califican de irregular e ilegal el hecho de que las autoridades del IMSS se conduzcan frente a los agraviados o afectados como si la tragedia se tratara de un accidente laboral, cuando —según el texto— estamos ante una responsabilidad objetiva del Estado que causa daño moral.

julio 4, 2009 Posted by | Correo electrónico & Internet | , , , , | 1 comentario

Crece. La rabia crece

EL Zancudo
(No mata, pero hace roncha)
Arturo Soto Munguía

I
La ira crece. La impotencia se desborda en la plaza Emiliana de Zubeldía, como se desborda el llanto de los que en silencio van andando, marchando, sollozando, rezando.
En Hermosillo, los únicos que siguen riendo son los candidatos a lo que sea, del partido que sea. Ríen desde los postes, desde los espectaculares, en las pantallas electrónicas, en los desplegados de prensa.

Son los únicos que ríen, porque la ciudad está llorando.
El sábado anterior preguntamos de qué se ríen. Hoy lo sabemos. Festejan el Top Ten del insulto: ignorante, arrogante, pandilla de atracadores…
Los motivos de su risa no tienen nada qué ver con los motivos de la marcha del Movimiento 5 de junio.
Su risa es ajena al dolor de los que marchan y por eso, cuando se pregunten -como alguna vez se preguntó el genocida George Bush- ¿Por qué nos odian?, pueden acudir por la respuesta a la Plaza Emiliana de Zubeldía, donde la memoria social hermosillense se está escribiendo. Ahora mismo.

II

Tamm… …Tammm… …Tamm… El Güero del Acordeón, como lo conocimos en los tiempos de la crónica urbana aderezada con percusiones, golpea el tambor.
El Colas marca el ritmo con las batacas, lento, espaciado. Fúnebres suenan los redobles. Sonoros en medio del silencio. Tristes como los ojos de los que marchan y suman miles.
El Colas quisiera hacer bailar a la gente, porque eso le sale muy bien. Pero hoy la hace llorar desde el repiqueteo con que marca el ritmo fúnebre de los tambores que marchan. Avanzan. Caminan. Suenan y se meten en los oídos como algo que no se quiere oír.
Al frente va Ximena y su sonrisa inolvidable, imperecedera. Sus ojos luminosos abren el camino y están ahí para que no se olviden, como van en la espalda de su padre, indelebles en el tatuaje aún hinchado y casi sangrante.
Va también Xiuan, montado en una tortuga feliz, como era.
Va Yeyé: “Por ti hasta la vida, te lo juro”, sentencia la madre en la pancarta que dice su nombre.
Va Andrés en el llanto contenido de su madre y de su padre, que se abrazan en la primera fila de la marcha.
Va Julián, superhéroe, ‘flaquito precioso TQM’.
Va Juan Israel, que quiere estar con sus papitos.
Van todos. Casi todos los que murieron en el incendio de la guardería ABC.
Van en imágenes. Viajan en globos rosas y azules con sus nombres que flotan sobre la camioneta que también marcha.
48 nombres que jamás debieron ser escritos con el pulso tembloroso de quien los extraña tanto.
Ni con la voz de la abuela que se quiebra con sólo articular un monosílabo. La que acompaña a los pequeños que llegaron desde Phoenix para pasar lista de presente en esa generación que aprende sus primeros pasos y sus primeras letras marchando por la justicia.
En Sonora, la corrupción mata a los niños. En Sonora, la corrupción y la impunidad matan a los niños, y por los niños que pueden ser los nuestros, por eso es que marchamos.
Marchan también las figuras colosales de los muchachos y muchachas que desde lo alto atisban con la mirada dura. Ni por asomo una sonrisa. Las quijadas van trabadas. Los ojos de acero. El corazón estrujado desde lo alto de sus zancos, desde sus alas angelicales y los rostros maquillados y callados y su boca amordazada.
‘Justicia. Asesinos a la cárcel’, dice una pancarta.
También marcha Santiaguito, que está en el cielo y está en la tierra.
En la tierra marcha al frente y en las calles de Hermosillo dice “No te olvidaremos”.
En el cielo, está mirando hacia abajo, viendo a su padre que sí lo conoce bien y por eso dice que en estos momentos Santiaguito se está asomando entre las nubes y diciéndole a sus amiguitos: “Aquel que está allá abajo es mi papá… ¡Y no se va a dejar de ningún pendejo!”.

III

Puntuales, salen a las seis y poco. Es sábado y el cielo está encapotado. Triste. Por eso en la calle, los hombres se quitan el sombrero y bajan la mirada. Por eso las mujeres abrazan a sus novios y esposos. Por eso las madres estrujan a sus pequeños contra su pecho con la compulsión de la madre que no quiere que le quiten a su retoño.
Por eso hay mucha gente en las banquetas del bulevar Luis Encinas, saludando la marcha, resistiendo el llanto, aguantando las ganas de gritar y mentar madres y decir ‘estamos con ustedes porque mañana podemos ser nosotros’.
La marcha va, como diría Víctor Jara, con el alma llena de banderas.
También de lonas, mantas y pancartas que desde un silencio que aturde dicen: “Yo soy culpable por confiar mi hijo a corruptos”. “IMSS: No protejas impunes”. “No olvidemos”. “Cómo vivir sin ti, preciosa”. “Nada ni nadie por encima de la ley”, dicen, como doloroso sarcasmo; como un llanto que se ríe.
Como una mentada de madre que se agolpa en el pecho y amenaza con romper el aire.
Tummmm… …Tummmm… Tummmm….  … Suenan los tambores, fúnebremente acompasados.
Truena el cielo cuando llegan a la calle Matamoros para entrar al centro de la ciudad. Son miles y miles que en silencio marchan.
Pero el silencio pesa. Inflama. Se agiganta y parece que algo va a estallar en cualquier momento.
Mucha gente deja la banqueta y se suma a la marcha. No están solos, dicen, y se suman.
Y avanzan. En silencio avanzan. Con el corazón encogido, con los ojos de agua, con la boca seca, con el grito que se les hace un nudo en la garganta, avanzan.
Con su silencio dicen: ‘Justicia’.
Dicen ‘Amor’. Dicen, con su silencio de miles: ‘No están solos’.

IV

6:30. Sábado.
Tarde gris del Hermosillo lastimado.
Matamoros y Colosio, esquina donde esperan cientos de personas que al incorporarse a la marcha son una sola, recuperando para las calles el carácter de espacio púbico. El único donde se escribe la historia.
Algo tiene esta marcha que la vuelve poderosa. No son los diez, once, doce o no sé cuántos miles que caminan. No es eso.
Quizás sea la implacable, la devastadora ternura de Joselin Valentina, que está sentada en los peldaños de una escalera, con el cabello recogido en dos colitas que nacen como diminutas palmeras tropicales.
Quizá sea la mirada feliz e inocente que doblega al más macho o la sonrisa que jamás se volverá a ver, a menos que sea la que sus familiares sostienen en una lona donde también se lee: Nació 08-05-07 – Murió 05-06-09.
Con esa imagen, se incorporan, también, y con el rostro divertido y tierno de Joselin vuelven más poderosa la marcha, que en silencio avanza y en silencio suma y en silencio le mienta la madre a los asesinos.
Porque, ¿se han fijado? Los padres, cuando aluden a sus hijos no dicen ‘se murió’. Dicen: “me lo mataron”.
Otros que marchan son los periodistas. Van ahí también, en silencio con sus cámaras, micrófonos, libretas, teléfonos, con todo lo que les permita documentar y ser parte de esta jornada que hace historia en Hermosillo.
Es el despertar de una sociedad civil que llenó la plaza y tomó la calle por su cuenta. Los periodistas van, también, estremecidos en el redoble fúnebre de los tambores y el silencio angustiante de los miles que caminan con los ojos llenos de agua y las mandíbulas apretadas.
Por cuarta vez, Radio Bemba transmite en vivo, urbi et orbi. Desde la calle para todo el mundo reproduce el ruido de los pasos, la voz del silencio que en ocasiones, como es el caso, nos dice a todos: ‘No están solos’.
La calle Serdán es un río ruidoso y por lo tanto, algo lleva.
Ahí, otro muerto memorable se aparece. Mario Benedetti dice, desde una manta: “Hay odios que ennoblecen”. Y con ello les responde a los que desde la impunidad refrigerada de su oficina, se les hace fácil decretar que el dolor no se convierta en odio.
Hay odios que ennoblecen, canta, recita, musita, llora Benedetti desde el horror de la dictadura que le tocó vivir para que otros no lo viviéramos.
Y ennoblecidos, los padres y familiares de los niños muertos y de los que viviendo mueren en los hospitales para quemados, van, avanzan, con el alma adolorida y valiente para decir como dijo Roberto Zavala, “no nos vamos a dejar de ningún pendejo”.

V

Son Horas de Junio y la poesía aparece en yaqui y en todos los idiomas y dialectos. Hay un encuentro de escritores en Hermosillo y algunos dejaron el auditorio para sumarse al silencio que ensordece.
Caminan también, abajo y arriba de la tierra, dejando que sus musas caigan de rodillas al paso de tanta gente tan silenciosa y tan poderosa.
Hay 48 flechas aztecas clavadas en el corazón de los poderosos.
Al tomar el bulevar Encinas, para ir a Palacio de Gobierno, Laura Fernanda no aguantó. Se durmió con sus tan poquitos dos años de vida. Su papá tiene una cola en el cabello y la abanica en la carreola, mientras camina, con otros miles detrás de ellos, que como ellos, no saben que hay miles delante de ellos.

VI

La marcha avanza silenciosa y poderosa. Va acumulando el sentimiento. Los sentimientos que se mezclan sobre la calle, al lado del frío edificio de gobierno sin gobernante, porque dicen, cada vez que hay una marcha por los niños muertos, se va a Obregón, su ciudad natal.
“Ya son 48, ¿vas a esperar por más, hijo de la chingada?”, dice una pancarta, cuando pasa por las puertas de Palacio.
En Palacio hay dolientes de otros niños muertos. Víctor Abdiel es uno de ellos, víctima de la negligencia médica en el Hospital Chávez. “Es necesario hacer un alto. El gobierno no hace caso a las marchas silenciosas”, gritan sus padres.
La marcha se detiene. El silencio se rompe. “¡Justicia! ¡Justicia!, comienzan a corear todos. ¡Que renuncie! ¡Que renuncie!, vuelve a sonar la proclama en la sede del gobierno del estado de Sonora.
“Aquí está uno más del sexenio de Bours”, grita otro padre, que exhibe las crudas fotografías de su hijo descuartizado en un hospital.
“Son chingaderas”, grita. Y se queja de que algunos conductores de Telemax, la televisora gubernamental, los ha llamado ‘buitres’ por denunciar las negligencias médicas que les arrebataron a sus hijos.
Hay un momento de confusión. Un instante en que el silencio se rompe en Palacio de Gobierno y miles de voces se estremecen en un grito: “¡Que renuncie-que renuncie!”.

VII

A las 7:26, la marcha toma de nuevo el Luis Encinas rumbo a la Plaza Emiliana de Zubeldía.
Ahí va don Miguel Acedo, con un lazo negro en el brazo, sobre el bíceps flaco bajo su camisa blanca y sus 74 años. Es de los organizadores de la marcha y ha mantenido el paso como el mejor.
-Tiene buena condición, le digo.
-Qué madre, ya me he aventado cuatro, me responde. Y las que faltan, agrega con una sonrisa.
El río de gente se desborda rumbo a la plaza. Los carriles en un solo sentido son insuficientes, así que se abren y la gente toma toda la calle. Y avanza.
Nunca, antes, los hermosillenses tomaron los ocho carriles que unos toman como parámetros de progreso, y otros toman como el espacio público para decir que el progreso no debe ser a costa de la vida de sus hijos.

VIII

Laura Fernanda ya despertó. Se bajó de la carreola y camina de la mano de su padre.
Si a las seis de la tarde la Emiliana de Zubeldía era pequeña, a las ocho de la noche estaba reventando de gente. Ahí se rompe el silencio.
Cristina García es su nombre, pero es igual al nombre de muchos más que ahora lloran a sus hijos.
Ella es madre de una bebé que no murió en el incendio, pero la niña carga con las complicaciones de quien estuvo a punto de morir entre los gases tóxicos del material prohibido que se quemó en la guardería.
Estamos escribiendo la historia, para que si se repite, no sea porque nosotros nos hicimos a un lado, le digo a la muchacha que se acerca a preguntarme que si qué hago.
Le digo que no me mire a mí. Que mire allá, donde una madre carga con el peso de explicarle a su niña cada día, que debe separarse de ella, porque tiene que irse a trabajar.

IX

La plaza está oscura. Huele a cera quemada. Huele a lo que no quiero oler pero estoy ahí, junto a miles que aquí están, para decir algo. Para romper el silencio.
Las palabras de la madre calan hondo, porque le habla a miles de personas como si le hablara a su pequeña, sobreviviente del incendio, pero que difícilmente sobrevivirá el olvido:
“Perdón, mi amor, porque yo te prometí que nadie te lastimaría y te fallé. Perdóname mi amor”.
“Si ustedes nos dejan solos, ¿con qué voz vamos a pedir justicia?”, pregunta desde el templete Cristina García, la madre de la niña que aún se ahoga, quién sabe si recordando el humo.
Y la plaza tiembla con un grito: “¡No están solos! ¡No están solos!”.
La plaza está oscura, porque el alumbrado público se cortó esa noche, pero no hace falta. Más oscuros están los corazones de otros.
¿De cuáles otros?, surge la pregunta. Y una pancarta responde: “Niños ABC, en el corazón de unos, en la conciencia de otros”.

X

“Ustedes conocían a Ximena”, dice Raúl Álvarez, su padre, “porque durante todo este tiempo estuvimos pidiendo un milagro. Ella duró dos semanas con muerte cerebral y luchó contra la muerte. Ella nos enseñó sobre la lucha”.
Ximena fue la muerte 48 del incendio en la guardería ABC. Para la estadística oficial ella es una muerta más. Para su padre es el amor que llevará tatuado en la espalda, toda la vida.
Roberto Zavala está tranquilo. Su voz serena. Habla de Santiaguito, su hijo. De sus encantos y sus travesuras y la luminosidad que inundaba su casa cuando manejaba en reversa el Tonka corriendo de un lado a otro.
Porque le gustaba correr, al Santiaguito, de un lado a otro de la casa.
Se los presento, dice: a los policías que impidieron el rescate de más niños. A los bomberos que llegaron tarde. A los que firmaron permisos para que operara la guardería. A los dueños de la guardería, que recibían dos mil quinientos pesos al mes. Se los presento al gobernador y a la PGR; al juez que liberó a los detenidos con una fianza pagada con el fondo creado por el gobierno estatal para las víctimas.
Se los presento. Y ya que lo conocen les pregunto: ¿Ustedes creen que somos unos pendejos? Si esto queda impune, entonces sí seremos unos pendejos, gritó, en medio de la plaza.
Y aprovechando que Benedetti andaba  por ahí, casi lo cita cuando dijo que entre el gobernador y él hay algo personal. Le recordó a Bours que en una entrevista al diario Milenio, el gobernador declaró que algunas personas se le habían acercado para manipularlo.
No señor. Las únicas personas que se han acercado para eso, son las que usted mandó. Las que le dijeron que en el cielo, Santiago estaba triste porque yo estaba enojado.
Pero ustedes no conocen a Santiago. Yo sí. Y yo sé que en el cielo, Santiago está viendo para abajo y diciéndole a sus amigos: “Aquel pinche loco que está allá es mi papá. Y no se va a dejar de ningún pendejo”.
Los testimonios siguen. El silencio de la marcha se acabó. La voz de los padres inunda la plaza con un reclamo de justicia y muchas ganas de documentar la historia de una tragedia que se pudo evitar, pero la mezquindad y la ambición de los gobiernos no quisieron, porque pudo más la ambición de los gobernantes.
Alí Primera resucita desde algún lugar bajo la tierra venezolana, y canta, como siempre ha cantado, como seguirá cantando mientras sigan muriendo niños inocentes, víctimas de la mezquindad, la ambición y el blindaje que dan las cuentas bancarias millonarias.
Alí Primera canta, pre moderno y arcaico. Desfasado. No cabe en el Hermosillo, en el Sonora de progreso, desarrollo, modernidad y marketing.
Pero canta en el corazón de una sociedad herida que no sabe mucho de eso. Que no discute ideologías ni partidos.
Canta en el corazón de los padres a los que les han matado a sus hijos y eso, no conoce linderos.
En la plaza, en la voz de un poeta colombiano que vino a las horas de junio en Hermosillo, Alí Primera canta: ‘no basta rezar/hacen falta muchas cosas para conseguir la paz…’.
Canta Pancho Jaime, también, pero dice que no se puede cantar con un nudo en la garganta.
Cae la noche en la plaza. Jornada intensa y dolorosa. Convocatoria a volver a estar, como estaremos, el próximo sábado, sin falta.
Por los niños que murieron. Por los que no han muerto. Por los que merecen vivir, ahí estaremos.

julio 3, 2009 Posted by | Crónicas, Reflexiones | , , , , , , , , , | Deja un comentario