Contra la censura

Burlando el cerco informativo en Sonora

Decepciona a padres decisión de la Corte

Luego de que la Comisión de Receso de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), anunciara que analizará en agosto el caso del incendio en la Guardería ABC de Hermosillo, Sonora, para saber si es procedente o no que la Corte atraiga el caso, los padres de los menores fallecidos se muestran decepcionados y enojados, con la decisión.

“Nos molesta y nos enoja que nos den esos trámites tan burocráticos, pero no perdemos la esperanza, les daremos este mes, si no seguiremos con más instancias”, expresó Patricia Duarte, del Movimiento de los Padres de la guardería ABC.

En entrevistada, Patricia Duarte, se expresó decepcionada, sin embargo, dijo que aunque la Corte haya decidido aplazar el tema por el periodo vacacional, aún confían en el órgano.

“Nuestra actitud es de decepción a la decisión que tomó la Corte, no hemos perdido la esperanza, pero si nos decepcionó que se nos alargara, porque eso es de lo que nos hemos venido quejando de las demás instancias; pero nosotros seguimos con la firme idea de seguir en la lucha, por lo que creemos que es justo, y sí seguimos con la confianza en ellos y vamos a esperar el tiempo que determinaron”.

Asimismo, Patricia Duarte, señaló que el Movimiento de los Padres de la guardería ABC, exigen saber qué fue lo que provocó ese incendio, y cárcel para todos los culpables.

“Tenemos necesidad, exigimos que nos expliquen qué fue lo que pasó y que se le castigue a los verdaderos culpables.”

También apuntó que ya han perdido contacto con las autoridades de Sonora, además de que la PGR no les brinda información sobre la investigación.

Podrían pasar años

Aunque la Corte decidiera investigar la tragedia de la Guardería en agosto, el procesamiento y resolución del caso podría durar 1, 2 o hasta 3 años.

Con este ritmo se han resuelto temas como Aguas Blancas, impulsado por el entonces Presidente Zedillo; el caso Lidia Cacho y Conflicto Magisterial en Oaxaca, presentados ambos por el Congreso de la Unión, se tardó 2 años respectivamente, aproximadamente.

El tema San Salvador Atenco, que lo hizo suyo en el 2006 Genaro Góngora Pimentel, el mismo día en que lo exigieron manifestantes frente a la SCJN, está a punto de decidirse.

Por CONTRALACENSURA, con información de Prodigy y AEE/PH

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julio 13, 2009 Posted by | Correo electrónico & Internet | , , , , , , | Deja un comentario

Y después de los niños muertos… no, no se vale

Por Fidel Samaniego

“¿Sabes cómo distinguir de entre todas esas personas a mamás y papás de los pequeñitos muertos en la guardería de Hermosillo?” le pregunté a la joven reportera que estaba a mi lado.

Volteamos a ver a las mujeres y los hombres que esperaban afuera del edificio del Senado de la República a que empezara la comparecencia del director del Seguro Social, Daniel Karam ante integrantes de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión.

No, desde luego no eran quienes vendían una revista que en la portada tiene los rostros alegres de los 48 chiquitines, entonces, cuando les tomaron esas fotografías, a días, semanas o meses de ser asesinados.

Asesinados sí, por la corrupción, la negligencia, la impunidad, la desconsideración. Tampoco eran quienes repetían consignas contra el presidente Calderón, el gobernador Bours, el director Karam.

Ni quien les dirigía.

Una señora con un casco de bombero, y manchas negras en la cara, y un muñeco y una muñeca quemados, en sus brazos, como parte de su actuación, la que le valió ser quien apareciera en las primeras planas de varios periódicos porque daba la imagen sensacional y pretendidamente dramática, la que vende ejemplares.

Ella es de las seguidoras de Andrés Manuel López Obrador, una de quienes el día en el que se iba a aprobar la iniciativa de reformas en materia energética se tiró al piso para evitar que pasara el camión en el que viajaban los senadores.

No, ninguna de ellas, de ellos.

Se les distinguía, a las mamás y los papás de dos de los niños inmolados, porque avanzaban lentamente, con un silencio que gritaba, y sus miradas de infinito dolor. Y no, no buscaban vender nada.

Como nada, nadie podrá jamás recompensarles por la más terrible de las pérdidas, la de una hija, un hijo.

No, tampoco pretendían que sus imágenes fuesen captadas por las cámnaras, o sus voces por las grabadoras.

Quizá ya estén hartas, hartos, de ser noticia que capta rating, lectores. Miren, supuestamente, muy supuestamente, uno, el que reportea, el que escribe, debería mantenerse ajeno, no involucrarse.

Imposible.

Muchas veces en mi carrera no he podido controlar la emoción, o la risa, o el llanto, o, como en lo ocurrido el miércoles de la semana pasada, la indignación.

Una comparecencia, la del director del IMSS en la que el principal motivo de la atención, de la expectación, del morbo, eran las listas de los nombres de quienes poseen y manejan las guarderías que les han sido subrogadas.

Una cita a la que quizá debería también haber acudido el hoy secretario de Comunicaciones y Transportes, Juan Molinar Horcasitas, el que como director del Seguro contrató a Carla Rochín, la coordinadora de guarderías y quien entre sus méritos y antecedentes tiene el de ser amiga de los jerarcas del gobierno federal y del PAN, ex diputada federal, licenciada en decoración de interiores y ex gerente del restaurante guanajuatense El Gallo Pitagórico, quien por cierto ni acudió ni ha dado la cara.

Una comparecencia que fue una burla para los dolientes, para la memoria de los niños y niñas que murieron en ese infierno en que se convirtió la guardería criminalmente instalada en una bodega.

Karam habló y habló.

Dijo que el IMSS fue el primero en tomar medidas, en despedir al delegado estatal y a otros funcionarios, y que ninguno de los responsables quedará sin castigo, sin importar filiación política, nivel o parentescos.

Después habló de lo que originó la tragedia, y de las medidas que se han tomado y se tomarán para que nunca más vuelva a ocurrir.

O sea, después de los niños fallecidos…

Las listas.

Las llevaba en cinco discos compactos, uno para cada fracción parlamentaria.

Después de más de un mes, no se les ocurrió, a él y a sus colaboradores, o no quisieron llevar ya las hojas impresas, mil 700 por cada disco.

Y cuando por fin aparecieron en las pantallas de las computadoras, y en las hojas que se repartieron, luego de casi 3 horas de comparecencia, lo que importó a algunos de los legisladores fue el impúdico intercambio de acusaciones.

Que si en las listas aparecían los nombres de un primo hermano de Felipe Calderón, y de un hermano y las hijas del ex gobernador guanajuatense Carlos Medina Plascencia, y de un hermano de Vicente Fox, dijeron los perredistas.

También está la militante del PRD y funcionaria del gobierno capitalino Malú Micher, respondió una panista.

Listas, relación muy irregular, en la que se confunden quienes participan como integrantes de consejos directivos de guarderías, asociaciones sin fines de lucro y los que las poseen como negocio.

Guarderías que proliferaron en el ramo de la subrogación a partir del sexenio pasado, cuando el Seguro dejó de construirlas.

Pero…¿y esas mujeres, esos hombres, mamás, papás de los peques fallecidos?

Pues ahí estaban. Con su silencio. Con su dolor.

Una de ellas movió la cabeza de un lado a otro, inocultable su estupor, su indignación, cuando un senador de Convergencia, el primero en hablar, felicitó al director del Seguro Social por su trabajo de recopilación de datos sobre los propietarios de las guarderías.

Cuando llegó Daniel Karam, saludó de mano a los legisladores, un asistente le pasó la tarjeta en la que le dijo que en la sala estaban los dolientes, se dirigió a ellas, a ellos, les saludó,, no le respondieron.

Al final, le mostraron una cartulina en la que le pedían que por inepto, por encubridor, renuncie.

Cuando se marchaban, me acerqué a una de las señoras. En su camiseta está grabada la imagen de su hijo. Le llaman… le llamaban Yeyé.

“Es que como desde chiquito todos le decíamos Bebé, el se decía Yeyé, así decía que se llamaba, así se le quedó” me dijo cuando le pregunté.

Y durante unos cuantos segundos, quizá por el recuerdo, por revivir imágenes, y esa vocecita, recuperó la sonrisa.

Después se marchó.

Ya no la acosaban reporteros. La nota eran, ni siquiera las guarderías que siguen funcionando con instalaciones deficientes, menos las que sí cumplen, sino las listas, los nombres.

Ya era de noche.

Su mirara otra vez era infinitamente dolorosa.

Y su silencio seguía gritando.

Y Yeyé… Yeyé ya no iba de su mano como cuando salían a pasear ni la esperaba en casa.

julio 13, 2009 Posted by | Crónicas | , , , , , , | 1 comentario

Dormir como bebito

El Zancudo

(No mata, pero hace roncha)

El Zancudo

El Zancudo

 Arturo Soto Munguía

Y luego aparecieron otra vez los ángeles, como les llaman.

Los Niños de Hermosillo. Los que en lugar de ser paridos, parieron a sus padres y madres y parieron también a todos los que primero marchan y luego se aprietan en la plaza.

Los que se abrazan, los que se miran, los que se hermanan al tocar hombro con hombro.

Los que aguantan a pie firme el sentimiento porque saben que son muchos y que no están solos.

Apareció por ejemplo María Magdalena en la garganta de Abraham Fraijo. Le siguió un redoble de tambores. Y se estremeció la plaza con un grito: “¡No debió morir!”.

Le siguió Andrea y el redoble y el grito que estremece: “¡No debió morir!”.

Apareció Emilia, su hija, y la voz se hizo añicos, y la gente lo sostuvo entre sus brazos con un grito: “¡No debió morir!”

Apareció Héctor, Ximena, Jonatan, Luis, Juanito, Bryan, Nayeli, María, Jesús, Joselin…

Y cada vez que aparecía uno de ellos, aparecía un redoble de tambores y un grito que decía “¡No están solos!”.

II

El silencio está otra vez en el sur de Hermosillo, y avanza al centro con su estruendo de pasos silenciosos.

La vanguardia de niños en carreola suma filas mientras avanza. 10, 20, 30… muchos niños van a la vanguardia, otra vez, como lo han hecho seis veces desde que comenzó todo esto.

El silencio avanza, doloroso. Huele a incienso en la partida.

El silencio marcha y se refresca con el agua helada que Ana María Millán reparte a discreción desde una hielera repleta. No es nada: ni doliente, ni pariente, ni nada, dice.

Nomás la voluntad de dar de beber al sediento, a los miles que caminan retando el verano hermosillense.

En la ciudad, la solidaridad ha tomado las banquetas y flanquea la marcha.

Muchos para sumarse, otros para rezar una oración a su paso; otros, como María, para dar su amor embotellado y fresco, a los que en silencio doloroso van marchando.

La marcha sale puntual, otra vez, desde las instalaciones aberrantes de la guardería ABC.

En algunos postes hay grandes moños negros.

Más arriba de ellos, aparece inopinadamente el rostro de alguien que busca convencer de su autenticidad con una sonrisa falsa, un rostro feliz, un cutis rozagante gracias al bendito ‘Photoshop’, que elimina todas las imperfecciones y proyecta todas las virtudes.

Un mundo perfecto sonríe a la marcha desde algunos postes, más arriba de los moños negros.

El silencio va acumulando rabia. El silencio de la marcha cada vez es más difícil de contener.

La línea sonora de la marcha deja caer esporádicamente sus redobles y marca el ritmo de los pasos, que caminan y se multiplican.

Su silencio se escucha ahora en Hermosillo. Se escucha en el aplauso que comienza de repente. Como murmullo, despacito, tímido. Y va creciendo a lo largo de la marcha que cada vez se resiste más a ser silencio.

Los aplausos son las ganas contenidas de decir ¡Presente! Y ¡Aquí vamos!

Por eso en el Bulevar Vildósola, el silencio se rompe en un aplauso que se extiende.

Por eso María Rosario López no se cansa de romper el silencio. Es la que cada sábado por la tarde, hace llorar las campanas de la iglesia de San José, en la Piedra Bola.

Es ministro de la comunión y está a cargo de la sacristía. Su encrespada melena blanca no está a tono con su fuerza. Recarga el suave peso de su cuerpo en cada esfuerzo, y allá en lo alto, mientras la campana llora, Rosario López explica, con una sonrisa, que ella es la que ha saludado a la marcha cada vez que pasa por ahí, con las campanas.

Y las hace sonar, pero no suenan a duelo, sino a lucha.

Se rompe el silencio, por ejemplo, cuando la marcha toma la explanada y la va llenando. Cuando se apaga el alumbrado de la plaza, y comienzan a encenderse las veladoras, los celulares como luciérnagas azules que iluminan poco a poco el corazón del Centro de Gobierno.

Cuando Catalina Soto toma el micrófono y agradece la presencia de tantos, multitud hermosa y entrañable, le llama.

Cuando dice que los socios, los propietarios, los cómplices de la guardería ABC, van a pagar caro.

Por más fuero que tengan. Por más impunidad de la que hayan gozado. Por más que retuerzan la ley, van a pagar caro por este crimen que estremeció al mundo.

“Es la hora de los pueblos, de la justicia, y no se ha de ver más que la luz”, dice, y la multitud le responde con un grito que identifica el sentimiento auténtico, el porqué de su presencia: “¡No están solos! ¡No están solos!”

 III

 Ya van seis marchas. Seis veces que una maravillosa diversidad hermosillense toma la calle.

Ya van seis y un policía municipal, de tanto andar los mismos pasos, de tanto oír, de tanto ver, termina por sumarse a los que marchando son un chingo y quisieran ser más.

Reporta entre siete y ocho mil manifestantes, tan sólo en la salida.

Esa misma cifra reporta El Imparcial al día siguiente, pero aludiendo al mitin, en la plancha del Centro de Gobierno, una explanada de 3 mil metros cuadrados, atestada de gente.

Cuatro por metro cuadrado. Doce mil, nada más en la plancha, más los que llenaron los dos carriles de la avenida Comonfort.

Cálculo sencillo que El Imparcial no hizo y se desmintió a sí mismo con una gran foto en primera plana, a color, de la plaza llena.

También dos planas en interiores.

Una cobertura excepcional, comparada con la que hizo Expreso, el diario de Julio Luebbert, a quien alguna vez Eduardo Bours aludiera como ‘aprendiz de cacique’.

Aprende pronto, por lo visto.

Para Expreso la marcha no existió. En sus páginas no hay una foto, una sola línea, un comentario de la Sexta Marcha.

Cuando los niños que hoy marchan en carreola, los que caminan, los que se espantan, se asomen a las hemerotecas a ver el periodismo que se hacía en el Sonora del año 2009, se les va a caer la cara de vergüenza.

La democracia de las cavernas sólo puede engendrar un periodismo de las cavernas.

Un día después del dos de octubre de 1968, la noticia más importante de los diarios, como cita una vieja canción de protesta, fue el estado del tiempo.

Un día después de la Sexta Marcha por la Justicia, cuarenta años después, la noticia más importante del Expreso fue el lento conteo de los votos.

El próximo galardón de la SIP para Expreso, será a la “Noticia No Publicada”.

 V

En la explanada, aparecieron todos los niños del incendio en la guardería ABC.

48, para ser exactos.

Pero aparecieron también los que están vivos en los hospitales. En recuperación. En la muy larga, dolorosa, terrible recuperación de las secuelas del incendio.

Algunos de ellos están ahí, en la marcha. Han estado desde la primera.

Son guerreros, como los que cayeron. Y están ahí marchando, sosteniendo cartulinas los que pueden; los que no, echando la siesta bajo el calorón hermosillense, abanicados en la carreola que empuja su madre, su padre.

La luz de la sexta marcha los ilumina y les da nombre y apellido entre la multitud aparentemente anónima, pero que también tiene nombre y apellido.

Los sobrevivientes del incendio rompieron el silencio y de todas partes y de ninguna, salieron.

Alguien gritaba su nombre entre la gente. Abraham lo repetía en el micrófono. Los redobles lo subrayaban y la gente lo reverberaba en un grito que se escucha en todo el mundo: “¡No debe morir!”.

Y así fueron apareciendo todos, los que no murieron, los que deben vivir.

 VI

Un par de días atrás, el gobernador de Sonora declaró ‘urbi et orbi’ que estaba tan satisfecho, que dormía “como un bebito”.

¡Vaya metáfora cuando hay 48 bebitos muertos en la tierra que gobierna!

Vaya mensaje para los que esta noche están aquí, sosteniendo entre sus manos la imagen de sus bebitos, algunos muertos mientras dormían, por la corrupción de los gobiernos.

Vaya sarcasmo para los que buscan un hombro dónde recargar su pena.

Vaya ironía para los que esta noche declinan el uso de la voz, porque el recuerdo los asalta, los lacera, los golpea, los encabrona.

Vaya metáfora, señor gobernador, para decir que se siente tan satisfecho de lo que hizo, tan tranquilo, que duerme como un bebito.

No es lo mismo mandar a chingar a su madre a un profesor en pleno 15 de mayo, que jugar así con el dolor de quien ha perdido un hijo.

Por eso se lee, desde la tribuna, la carta que escribió Ofelia Medina, excepcional actriz mexicana y dirigente a Mujeres sin Miedo, dirigida al gobernador de Sonora, Eduardo Bours.

“El dulce sueño del gobernador es la pesadilla de todo un país, que pide justicia, que exige que usted despierte y se ocupe de sus obligaciones, asuma su responsabilidad, deje de hacer de la vida de nuestra infancia un sucio business, deje de traficar con influencias y no proteja a quienes deben recibir un castigo ejemplar, por el grave delito a la humanidad, que se ha cometido en Sonora, que usted, dormido como un niño, gobierna”, dice la carta.

Y Abraham asegura que el gobernador no duerme como bebé, “ni puede caminar sin guardias por las calles, sin el temor que le griten ¡Asesino!”.

Usted es el culpable y no podrá dormir tranquilo mientras viva, sentencia.

¡Asesino! ¡Asesino!, gritan en la plaza.

¡Que renuncie, que renuncie!, vuelven a gritar.

VII

Cristina García aguanta en posición de firmes, arriba del templete, erguida. Dura.

A su lado está su esposo flaco, correoso, de quijadas apretadas siempre. En sus manos sostienen la imagen de su hijo y eso los sostiene así. Firmes.

Los hermosos ojos de cristina son enormes. Si llorara como la primera vez, la marejada arrasaría a todos. Pero no tiene más llanto porque ha llorado demasiado.

Ahora prefiere leer y hacerse cargo, a título personal, del recuerdo de San Ignacio Río Muerto, donde siete campesinos fueron asesinados y eso le costó el cargo al gobernador de aquél entonces, en 1976, Carlos Armando Biebrich Torres.

Hoy, más de treinta años después, no hay un solo funcionario preso por la muerte de 48 niños.

Ahora, la madre prefiere gritar su exigencia de que renuncien el director del IMSS, David Karam, y el gobernador Eduardo Bours.

Y desde su dolor de madre, también les manda un mensaje a los dueños de la guardería en que murió su hijo: ‘podrán engañar a la justicia, pero su conciencia permanecerá acechada por 48 ángeles’.

VIII

La mamá de Jonatan dice que acaba de abrir el cajón de su ropa. Que aún no ha lavado su pijama para conservar su olor. Y su voz se quiebra y se calla.

Y el silencio se llena con un grito: ¡No están solos! ¡No están solos!

Eso le da fuerzas para hablar a nombre de otros padres. Los que están batallando en el DF para que atiendan a sus hijos, heridos en el incendio de la guardería.

Dice que en el IMSS de Guadalajara, retuvieron al suyo. Que no la dejaron llevarla al Hospital Shrinner’s de Cincinnati, donde hoy se recupera una compañerita de su hijo.

Llora cuando sugiere que su hijo se pudo haber salvado, si el IMSS hubiera permitido que lo llevaran a Cincinnati.

También habla el papá de Fátima, pero apenas le alcanza el aliento para saludar y agradecer.

Dice que su hija no es la 5 ni la 10 ni la 48. Que se llama Fátima… pero su voz simplemente se niega a salir, el dolor le atenaza el cuello.

Su esposa lo toma por los hombros. Lo abraza y lo mira. Y toma el micrófono con una mano, mientras con la otra acaricia su vientre preñado de orgullosos varios meses.

Y desde ahí habla, poco, porque el llanto no la deja. Pide justicia. Abraza a su esposo y así abrazado lo lleva junto a otros padres y madres que también lo abrazan, arriba del templete.

“¡No están solos! ¡No están solos!”, se oye de nuevo.

XI

El acuerdo de la Sexta Marcha, es dirigirse hacia la Casa de Gobierno en la Colonia Pitic. Porque no se les hace justo, dicen, que el gobernador duerma como bebito, mientras 48 bebitos murieron cuando dormían.

julio 13, 2009 Posted by | Crónicas, Reflexiones | , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Micrositio

Micrositio interesante:

http://www.exonline.com.mx/exparallevar/especiales/guarderiaABC/

julio 10, 2009 Posted by | Correo electrónico & Internet | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

El día más importante

El Zancudo.
No mata pero hace roncha.

El Zancudo

El Zancudo

Por Arturo Soto Munguía

“Si ustedes nos dejan solos, ¿con qué voz vamos a pedir justicia?”
Cristina García, madre de Bryan Alexander, una de las 48 cruces del 5 de junio.

La de mañana sábado, es la marcha más importante de las seis a las que han convocado los padres de los niños muertos en el incendio de la guardería ABC, en Hermosillo.
Desde el 5 de junio, la sociedad hermosillense abrazó el duelo de las familias lastimadas, lo hizo suyo y lo reiteró en millones de pasos silenciosos que de tan callados, han vuelto hacia sí los ojos de todo el mundo.
Y en todos los idiomas han hecho suya esa palabra tan sencilla: “Justicia”.
El Movimiento 5 de Junio está construyendo una historia ejemplar, como sólo podría ser ejemplar la hazaña de impedir que la muerte de 48 niños quede impune.
Ha congregado en torno suyo a una impresionante diversidad hermosillense, que salió a las calles a probar lo que está dispuesta a hacer cuando se meten con sus hijos.

II
La gente salió a sentirse mayoría. A sentirse poderosa, como sólo pueden ser una madre, un padre cuando le arrebatan a sus hijos.
La gente no salió a contar los votos ni a calcular el número de plurinominales, sino a exigir justicia.
¿Influyó en el ánimo de los electores? Sí, pero eso es la consecuencia natural de un ejercicio de gobierno inadecuado, para no decir corrupto.
Luego entonces, comenzó a influir desde el momento en que aparecieron los deslindes y las acusaciones entre la clase política, cuando aún no se disipaba el humo del incendio.
Y después de un mes en que no se resolvió nada, en que se escamoteó la información a pesar de todos los ISO 9000 a la transparencia, y en que la disputa electoral se montó en la tragedia, se sucedieron cuatro marchas, cada una más grande, más poderosa.
Hasta que llegó la quinta, la del cuatro de julio, un día antes de las elecciones.
Esa marcha convocó por lo menos a 20 mil asistentes y su silencio estremeció a todo el mundo con su estruendo desde la plaza pública, para gritar: ¡Aquí estamos, no nos cansamos, no nos rendimos!
Y entonces todos voltearon a ver. Y todos comenzaron a verse entre sí y a preguntarse si valdría la pena una tarde diferente, para decirle a los hijos que si el fuego los hubiese tocado, también estarían en la calle y en donde hubiera que estar, para exigir justicia.
Y esa convocatoria hizo que decenas de miles tomaran la ciudad y marcharan, solidarios y atentos, respetuosos e indignados, preguntándose mil cosas.
Escuchando el llanto de la madre, los sollozos de la abuela, el grito desgarrado y desgarrador del padre, estuvieron ahí, solidarios, haciéndose uno con todos.
Eso volvió poderoso este movimiento.

III
Después del rumbo que ha tomado el tristísimo proceso electoral, la sociedad hermosillense que asistió a las marchas anteriores debe saber que si la de mañana se debilita, estaría dándole la razón a quienes sostienen que los motivos de la marcha eran otros.
Creo que no es así, por una razón sencilla:
La campaña electoral jamás levantó suficientes simpatías. Los candidatos tuvieron que montarse en los hombros del grupo, el cantante de moda, para enviarle a la gente a través de las pantallas y en los diarios, el mensaje de que sus simpatizantes eran muchos.
Una campaña tan hueca, tan plana, tan bizarra al mismo tiempo, jamás convocó el interés mayoritario, como lo prueba hoy el índice de abstencionismo, el mayor que se haya registrado en la historia contemporánea del estado.
Más de la mitad de los sonorenses en edad de votar, prefirieron ignorar el proceso de sucesión gubernamental 2009. Muchos lo despreciaron.
De la ‘minoría’ que sí fue a votar, la ‘mayoría’ no lo hubiera hecho si no es porque les fueron a cobrar el piso de cemento, las despensas, las prótesis, los lentes o las láminas negras.
O las galvanizadas, que resultan tan frescas en el techo de sus casitas, ahora que la sensación térmica ha alcanzado los 51 grados centígrados.
O porque los llevaron y trajeron en taxi. O porque de plano les tiraron con una feria, tan poquita, que hasta sobra para comprar todas las promesas envueltas en ese billete.
Así, cualquiera voltea atrás y ve tan cavernaria la realidad electoral, que toma la decisión de no ser parte de ella, ignorando una costosa, tardía y probadamente ineficaz campaña de promoción al voto, (no a la cultura democrática), lanzada a fuego graneado durante los días previos a los comicios.

IV
La multitud que se reunió el pasado 4 de julio en la plaza Emiliana de Zubeldía, la que marchó desde la ciertamente aberrante guardería ABC; la que vio sumarse a miles en el camino, no lo hizo atendiendo un llamado de los dirigentes partidistas o de sus candidatos.
Que no se la jalen tanto.
Sus campañas no convocaron el interés ciudadano. No encontraron la forma de hacerlo porque su oferta política más evidente es la reyerta a chingadazos.
Y esa no es prioridad en la agenda ciudadana de estos días, en Hermosillo.
Aquí, ahora, la gente que está en la calle por su propio pie y con sus mismas exigencias, está pidiendo otra cosa.
Las demandas son muy concretas, justas y legítimas.
Están contenidas en el Manifiesto a la Nación que presentaron los padres de familia durante la quinta marcha el pasado 4 de julio.
1.- Justicia ejemplar, completa e imparcial a través de procesos transparentes a todos los culpables del asesinato y de las lesiones a nuestros niños y niñas.
2.- Reparación del daño moral a través del pago de indemnizaciones de acuerdo a la enorme magnitud de la pérdida, sin condicionamiento alguno ni cesión de los derechos.
3.- Atención médica especializada de la más alta calidad y de por vida para todos los niños y niñas convalecientes y a sus familiares, a cargo del Estado y sus instituciones.
4.- Cancelación inmediata de todos los contratos de subrogación de todas las guarderías del IMSS en manos de particulares.
5.- Sustitución total del modelo neoliberal de salud y seguridad social, que es la causa primigenia de esta desgracia, por uno nuevo que ponga por delante las necesidades del pueblo.
6.- Demolición de las aberrantes instalaciones del sitio de la tragedia, la construcción de un hospital y la elevación de un monumento en memoria de los niños y niñas asesinados y heridos.

V
Demandas contundentes, como una vida cotidiana destrozada. Simples, como la certeza de que en eso de la corrupción y la impunidad, el gobierno es una mona vestida de seda y luego entonces, mona se queda.
El motivo de la marcha de este sábado no es el recuento de los votos.
Los motivos de la marcha son otros y lo siguen siendo.
Por eso hay que asistir este sábado, para demostrar que el gozo de saberse mayoría no tiene que ver con el reparto de plurinominales, sino con la exigencia de justicia para esas familias hermosillenses, que pudieron ser cualquier familia.
Para que no nos confundan.

julio 10, 2009 Posted by | Crónicas | , , , , , , , , , | Deja un comentario

¿Hasta las últimas consecuencias?

Por Mayté Noriega

Ha pasado un mes del incendio en la guardería ABC de Hermosillo. Y no fue sino hasta hace un par de días cuando el procurador general de la República, Eduardo Medina Mora, anunció que se girarían nueve órdenes de aprehensión más contra algunos de los dueños y socios de la guardería, dos de sus apoderados legales y el ex delegado estatal del Instituto Mexicano del Seguro Social.

No ha habido autoridad alguna que se haya puesto a pensar en el sufrimiento de los padres de los niños muertos, 48 hasta hoy, ni en el de los niños que, en diferentes hospitales, luchan por su vida en medio del dolor. Un dolor que no pueden imaginar los que vociferan y pronuncian discursos para salvar el pellejo. Un dolor que lastima a los padres de los niños quemados porque nada pueden hacer para eliminar el que sus hijos sienten. Además de eso, a quién le importa la culpa de las madres por haber dejado en esa guardería a sus hijos, por una necesidad imperiosa que es la de trabajar en un país en el que la crisis se ceba sobre los más débiles y vulnerables, las mujeres y los niños.

Ninguna de las autoridades que ha visto transcurrir este mes acusando a otros y tratando de evadir su responsabilidad puede imaginar la tortura de tener a un hijo hospitalizado. Servicios ineficientes, falta de equipo, de instrumental y de medicamentos. Médicos cansados, con prisa, enfermeras indiferentes, prepotentes, poco solidarias, horarios rígidos, trato inhumano y tantas cosas más que se podrían enumerar porque para nadie es un misterio que los servicios de salud en México son una pesadilla.

La situación de los padres de los niños que fueron trasladados a los hospitales Shriners en Sacramento y Cincinnati no es mejor. Tienen la certeza de que sus hijos estarán bien atendidos, pero están solos en un país ajeno sin el apoyo de amigos y familiares, tan necesario en estos casos. Ven a sus hijos evolucionar lentamente, sometidos a incontables cirugías que habrán de corregir, poco a poco, y hasta donde es posible, las huellas de las quemaduras.

Y durante un mes las autoridades federales y estatales no han hecho otra cosa que culparse mutuamente. No han hecho otra cosa que evadir el problema, porque tenían ante sí el 5 de julio y sus posiciones políticas y los dineros que éstas les dan.

Pero por desgracia el desaseo en la investigación, la lentitud en la respuesta, la desinformación y la falta de la misma (todavía el IMSS no da a conocer la lista de las guarderías subrogadas) y la palabrería hueca con la que han pretendido llenar los espacios que ha dejado su falta de autoridad de todo tipo se prestan a suspicacias.

Cuando el procurador Medina Mora anuncia las nuevas consignaciones, al día siguiente de que el presidente Felipe Calderón anunciara que se aplicaría la justicia “caiga quien caiga”, se informa que varios inculpados ya están fuera del país, la mayoría de ellos familiares del gobernador Eduardo Bours.

Tal vez por ello se hizo tan cansada la investigación, tal vez por ello se anunció públicamente la solicitud de las nuevas órdenes de aprehensión. A final de cuentas, siempre les queda la posibilidad de argumentar que quisieron hacer justicia pero ya no encuentran a los culpables. La historia de siempre. Se llegará hasta las “últimas consecuencias”, que debe ser un lugar que desapareció hace mucho tiempo, como la isla Bermeja.

julio 4, 2009 Posted by | Columnas | , , , , , , , | Deja un comentario

Tráfico de influencias.

Tráfico de influencias es la forma más elegante de llamarle.
Un gran tinglado de tráfico de influencias, sobre tráfico de influencias, sobre tráfico de influencias.

Primero. Antonio Salido, real socio de la guardería y no su esposa Marcia Gómez del Campo, es informado del incendio por el mismisimo gobernador Bours en persona, quien lo abraza y se lo trae en el vuelo privado que lo regresó a Sonora.

Segundo. Por varios días, las autoridades locales se niegan a dar los nombres de los dueños, hasta que dichos nombres empiezan a “brotar” por otros lugares como los apartados para comentarios de sus notas que tiene El Imparcial, entre otros periódicos.
Ya no había nada que hacer, los nombres eran de dominio público y por fin los dicen. Más bien los confirman.

Tercero. La autoridad local se tarda varios días, pero varios, para decir al final que no son competentes para darle cause a la investigación porque se trata de una guardería subrogada.

Cuarto. El secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, el gobernador, Eduardo Bours, y demás “colaboradores” escriben en la Casa de Gobierno el guión de cómo se hará la representación teatral de las investigaciones.

Cinco. Los dueños de la guardería intentan ampararse contra la acción de la justicia, pero el beneficio les es denegado.

Seis. Gómez Mont y Bours empiezan las escaramusas públicas, y la PGR atrae el caso. Ya han pasado no días, semanas.

Seis. Se giran las órdenes de aprehensión, pero, oh sorpresa, los dueños de la guardería ya se encuentran “refugiados” en algún punto de Canadá.

Que buenos escritores. Un poco más y su farsa se vuelve una comedia digna de Woody Allen.

julio 3, 2009 Posted by | Reflexiones | , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

El factor guardería

Por Joaquín López-Doriga

Crece la indignación

Crece la indignación

En las elecciones generales de España, en marzo de 2004, el Partido Popular, con José María Aznar de jefe de gobierno y Mariano Rajoy como su candidato, le llevaba una ventaja irremontable al opositor José Luis Rodríguez Zapatero, del PSOE.

Aznar había gobernado ocho años, llevando a los españoles a un nuevo estadio de bienestar, en lo que se había montado la campaña de Rajoy, eje desde el cual había avasallado a Zapatero.

A una semana de las elecciones, el domingo 14 de marzo no había quien diera ganador a Zapatero, todo era para Rajoy, hasta que la mañana del jueves 11 se registró el más grave atentado terrorista en la historia de España, al estallar una serie de trenes de cercanías, siendo el referente la explosión en la estación Atocha, con un saldo de 191 muertos, mil 900 heridos y una España aturdida por el impacto y magnitud del ataque.

Desde el primer momento, el gobierno de Aznar y él mismo acusaron del golpe a la ETA, a pesar de las evidencias en contra, el modus operandi, y los explosivos utilizados, como le hicieron saber sus propios servicios de inteligencia.

Todo fue inútil. Aznar se montó en su macho, confiando que, en el marco del temor, se fortalecería el voto del miedo y beneficiaría a su partido, según su muy personal cálculo.
A la distancia, pensé que los españoles votarían mayoritariamente por Rajoy, porque no les daría tiempo de descifrar la estrategia oficial.

Lo que siguió en los dos días siguientes habrán de estudiarlo algún día: la sociedad, española, apesadumbrada por el golpe terrorista e indignada por la manipulación informativa del gobierno, lanzó una alucinante campaña de recados por el celular, invirtiendo en 48 horas las preferencias y dando la presidencia, con su voto en las urnas, a Zapatero.

Esto lo traigo a colación por el caso Sonora.

No veo cómo le puedan ganar una elección a un gobernador priista con su aparato oficial, el respaldo de su partido, el de Elba Ester Gordillo, con su SNTE y su Panal, y con el membrete del Verde.

Sólo la indignación organizada de la sociedad ante la tragedia de la guardería podría lograrlo.

Pero no sé si les dé tiempo.

Y tampoco si quieran.

julio 3, 2009 Posted by | Columnas | , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

“Dan asco”

Por Javier Solórzano

Julio César Márquez es uno de los 48 padres de familia que perdieron a su hijo en la guardería ABC en Hermosillo el 5 de junio. “Me había quedado de ver con mi mujer para ir a comer y luego pasar por Yeye a la guardería. Primero fui a un mandado y de repente me di cuenta de que se estaba quemando algo cerca de donde estaba. Me asusté un poco porque me pareció una zona cercana a la guardería. Me fui para allá y como ya no había manera de pasar me tuve que cruzar los camellones para poder acercarme. Mi mujer me había hablado asustada porque le habían dicho que algo estaba pasando. Cuando ya no pude avanzar dejé el coche donde pude y me fui corriendo a la guardería. Estaba lleno de gente. Lo primero que pude ver fue cómo un joven en una troca trataba de tirar la pared de la guardería.

Solidaridad

Solidaridad

“Cuando me di cuenta traté de entrar. No me dejaron, y me dijeron que los niños habían sido llevados a casa aledañas. No lo encontré. Me alcanzó mi mujer y nos fuimos para el hospital. Cerca de las 11 de la noche nos dijeron que habían muerto 24 niños y que pasáramos para ver si entre ellos estaba el nuestro. Luego luego lo reconocimos. Al día siguiente lo enterramos.

“Han sido semanas de shock. No sabemos ni qué hacer. Vimos al procurador y nos prometió que se iba a investigar a fondo. ¿Que qué pienso de los políticos y las peleas que se traen entre ellos? La verdad es que dan asco. No les importamos, lo único que les importa son ellos. Soy hombre de fe y creo que tenemos que ayudarnos y rezar para fortalecernos. No sabe cómo nos ha animado la gente y cómo se ha portado bien con nosotros. Pero se lo vuelvo a decir, los políticos dan asco”.

Roberto Zavala tiene 26 años y trabaja en la Ford. Perdió a su primer hijo al mes que nació. Santiago Jesús estaba en la guardería el 5 de junio.

“Cuando me di cuenta del humo y que estaba cerca de la guardería tomé mi auto y me acerqué. Escuché que decían que se estaba incendiando la guardería. No se podía pasar y crucé el camellón con el coche. Cuando ya no se podía avanzar dejé el coche y corrí a la guardería. Había muchos policías armados. Pensé que había sido una balacera. Cuando vi la guardería me di cuenta de lo que había pasado. Me metí como pude. Todo estaba quemado. Ya se habían llevado a los niños a las casas cercanas o a los hospitales. En la noche identificamos a Santiago Jesús en el forense. Se murió de asfixia. El gobierno no ha hecho nada. Todos dicen que desde 2005 tenían el permiso para la guardería. No sé si voy a votar. Le quitaron el color a mi vida, hoy todo es gris. Ya no me importa nada. Cuando veo a los políticos sólo te puedo decir que me causan vergüenza. ¿Cómo es posible que nos gobiernen estos tipos?”.

¡OUUUCH! Desde el lunes, ya sin campañas políticas, no les va a quedar de otra al médico forense y al del “catarrito” que aclarar que el problema de fondo no es sólo la inseguridad y el narco, es también la economía.

julio 3, 2009 Posted by | Columnas, Reflexiones | , , , , , , , | Deja un comentario

Muestras de solidaridad internacional

Solidaridad Internacional

Solidaridad Internacional

Solidaridad Internacional

Solidaridad Internacional Solidaridad Internacional

Solidaridad Internacional Solidaridad Internacional

Muestas de solidaridad internacional compartidas por G. Castañeda en movimientocincodejunio.blogspot.com

julio 3, 2009 Posted by | Correo electrónico & Internet | , , , , , , | Deja un comentario